Tuesday, March 8, 2011

Regalos vs Frutos del Espiritu

El creyente de estos tiempos se concentra  más en poseer los regalos del Espíritu que en tener los frutos del Espíritu.  Efesios 4 y 1 Corintios 12 nos habla acerca de los dones y la diversidad de ministerios. Estos dones y ministerios son dados por Dios y operados por el Espíritu Santo en la vida del creyente.  28 "Así, en la iglesia, Dios ha encomendado diferentes funciones, poniendo a unos como apóstoles, a otros como profetas y a otros como maestros. También hay los que hacen milagros, los que pueden sanar a otros, los que ayudan, los administradores y los que poseen el don de hablar en lenguas extrañas."  Estos son regalos de Dios (no por obras) a los creyentes para la edificación de la iglesia - “pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” 11 "Él mismo repartió diferentes dones: a unos los hizo apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas, y a otros, pastores y maestros. 12 Todo ello a fin de que los suyos estén perfectamente capacitados para conducir la iglesia, esto es, para edificar el cuerpo de Cristo,"
Los regalos del Espíritu nos permiten hacer el trabajo que Dios nos ha asignado.  Cuando acogemos el regalo y lo fortalecemos, daremos un servicio más eficaz para la obra de Dios. Debemos dedicarnos a robustecer el regalo que se nos ha dado, y dejar de desear el regalo y el don (dones) del hermano. Muchos descuidan, y a veces ni se dan cuenta de su regalo,  porque están anhelando y suspirando por lo que tiene el hermano.

Los dones del Espíritu se deben anhelar porque ellos nos ayudan a entender mejor las cosas divinas al igual que al Divino.  Cuando tenemos los dones del Espíritu, podremos descifrar mejor los pensamientos y deseos de Dios.  El discernimiento de espíritus nos ayuda a distinguir si los espíritus son de Dios.  Este don es muy trascendental, (así lo veo yo),  porque nos ayuda a saber si el mensaje viene de Dios.  Muchos creyentes son engañados, por espíritus engañadores, porque carecen de este don.  El hablar en otras lenguas también es muy necesario para la comunicación individual, en el espíritu, con nuestro Creador. Las Sagradas Escrituras nos dice, referente a los dones, en 1 Corintios 12: 4-11:
4 Ahora bien, Dios nos concede diversidad de dones, aunque el Espíritu Santo es la fuente de todos ellos.
 5 Hay diferentes modos de servir al Señor, aunque siempre es a un mismo Señor a quien servimos.
 6 También hay diferentes maneras de actuar, pero siempre es un mismo Dios el que hace todas las cosas en todos.
 7 En cada uno de nosotros, y para beneficio de todos, el Espíritu Santo se manifiesta de una manera distinta.
 8 A uno, el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, el mismo Espíritu le da palabra llena de conocimiento;
 9 a otro le da fe por el mismo Espíritu, y a otro, por el mismo Espíritu, el don de sanar enfermos;
 10 a otro le concede que haga milagros, y a otro que profetice; a otro le da perspicacia para discernir espíritus; a otro que hable diferentes lenguas, y a otro la capacidad para interpretar las lenguas.
 11 Pero siempre es uno y el mismo Espíritu el que concede tales dones y el que los reparte según su criterio y voluntad.
Los regalos del Espíritu son muy útiles  y se deben anhelar.  Sin embargo, los frutos del Espíritu es algo que todo, absolutamente todo creyente debe poseer.  Cuando poseemos estos frutos es una indicación de que estamos siendo guiados por el Espíritu.  Las Sagradas Escrituras nos dice al respecto:  22 “En cambio, cuando el Espíritu Santo dirige nuestra vida, produce en nosotros frutos de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,23 mansedumbre y templanza, cosas contra las cuales no existe ninguna ley.” Contra estas cosas no hay ley porque no está regida por una norma, es algo que solo puede venir del Espíritu Santo.  Cuando el Espíritu Santo nos dirige, nuestra naturaleza pecaminosa se desautoriza y no tiene poder sobre nosotros, “24 Y los que pertenecen a Cristo han clavado en la cruz los impulsos de su naturaleza pecadora.”
Por lo tanto, es esencial poseer los frutos del Espíritu, sin dejar de anhelar los regalos.  Como dijo el Maestro: Es necesario hacer esto, sin dejar de hacer aquello (Lucas 11:42 parafraseado). Los frutos del Espíritu en el creyente son una evidencia de obediencia al Señor.  Ellos señalan al creyente que ha sido un "buen siervo" y que ha multiplicado sus talentos.  Aquel creyente que ha dado frutos en la obra del Señor y en la edificación de la iglesia.


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