Tuesday, April 26, 2011

No Se Trata De TI

 
“Por lo tanto, no te avergüences de dar un testimonio fiel de nuestro Señor, ni de manifestar el amor fraternal que te une a mí, que estoy preso por la causa de Cristo. Al contrario, muéstrate capaz de padecer conmigo por el evangelio, porque Dios te dará fuerzas para compartir todos los sufrimientos” (2 Timoteo 1:8)

Cuando decidimos servir a Cristo y le decimos “heme aquí” es como si un ‘switch’ se apagara; el ‘suiche’ que enciende el área del cerebro que activa los deseos personales.  Si ese ‘switch’ no se apaga y los deseos personales tienen precedencia sobre los de Cristo, entonces la confesión no fue de corazón.  Jesús nos dice en La Escritura que debemos cargar Su cruz para ser digno de Él.  Si no cargamos Su cruz, no podemos ser Sus discípulos.  Cuando Jesús cargo la cruz hasta el Gólgota, con esto El mostro sacrificio personal.  A Él solo le interesaba la humanidad y su salvación.  Sabía que solo Él podía traer redención y salvación al hombre, directo acceso al Padre y proveerle vida eterna. Su pasión por la humanidad fue tan grande que eligió dejar su asiento al lado del Padre y la gloria que vivía para rescatar a la humanidad de la muerte eterna. A Él no le importo el precio a pagar, solo quiso restaurar lo que se había perdido entre el hombre y Dios.  Nosotros y lo que sentimos no debe anteponer la orden de Dios.  Nuestros sentimientos deben estar sujetos a La Palabra de Dios. De otra manera mentimos cuando le dijimos heme aquí.

Jesús el Cristo, nuestro Redentor, es el perfecto ejemplo de lo que es morir para que otros vivan. Nosotros, como nuestro Salvador,  debemos morir a nuestros deseos para que otros cobren vida. Ya no se trata de ti, sino que fuiste creado y salvado para que otros conozcan al Cristo.  Como servidores de Cristo, La Escritura nos manda a guardarnos/separarnos de todo lo que contamina al hombre para que la fe de otros y el testimonio de Jesús no sean dañado (parafraseado).  La Palabra nos exhorta a no ser piedra de tropiezo para otros, y nos dice en 1 Corintios 8:8-98 De hecho, no es la comida lo que ha de hacernos gratos a los ojos de Dios; pues ni seremos mejores porque comamos, ni seremos peores porque dejemos de comer.  9 Pero, eso sí, cuidad de no herir la conciencia más débil de otro hermano al hacer vosotros uso de la libertad que tenéis para comer lo que os plazca.La Escritura también nos señala que el evangelio sufre y muchos no creen por nuestro testimonio (parafraseado).  Por lo tanto, si ya no vivimos nosotros porque Cristo vive en nosotros, debemos andar como El anduvo.  No debemos ceder a los deseos de nuestra carne.  Estos deben estar sujetos al Espíritu. Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna" (1 Corintios 6:12).

Thursday, April 21, 2011

La Oración y La Fe

“Sin fe es imposible agradar a Dios”
Con este versículo La Escritura claramente nos declara como agradar a Dios.  Primeramente sabemos que la fe es la que nos lleva a creer en el Hijo de Dios. Esta fe es dada por el Padre, no de nosotros mismos para que no nos gloriemos. Con esto en mente sabemos que agradamos a Dios cuando creemos que Jesús el Cristo es el Unigénito hijo de Dios y Redentor de la humanidad. Otra forma de agradar a Dios es cuando oramos con fe. La oración sin fe no abre el cielo.  Podemos decir que la oración es la llave al cielo, pero la fe abre la puerta del cielo. La oración que no lleva fe, es una oración sin convicción.
Hebreos 11:1 nos dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Por lo tanto la oración debe estar ungida con fe. Si oramos sin fe no creemos que lo que estamos pidiendo es posible. Todo es posible si puedes creer, pero creer con fe. Jesús mismo nos mandó a orarle al Padre en Su nombre, en la fe que tenemos en El, y veremos los muros caer y la gloria de Dios revelarse.
Notemos que cuando oramos con fe se siente una unción y una autoridad en nuestra oración que sentimos que derribamos montañas y cancelamos potestades. La oración llena de fe es una oración que rompe yugos y podemos sentir que los muros caen y las cadenas se rompen.  Es como si los cielos se abrieran y estamos rodeados bajo la nube de Dios. Al contrario cuando oramos por orar, mejor dicho sin fe, la oración no pasa “del techo.” Esto sucede mucho cuando oramos para ser vistos.
Cuando oramos con fe se siente en el espíritu. Sentimos la paz de Dios que reemplaza la tristeza, y las lágrimas que derramamos son lágrimas de gozo. Las tinieblas tienen que irse y toda potestad que nos agobia tiene que desaparecer. Nuestro espíritu es libre para orar con autoridad y firmeza porque oramos con el entendimiento. Debemos orar y pedir con fe para obtener la victoria y ver los cielos abiertos.

Wednesday, April 20, 2011

la fe de Abraham

La fe de Abraham es la fe que sobrepasa todo entendimiento.  La fe que no cuestiona ni duda las ordenes de Dios.  La fe de Abraham es el mejor ejemplo de la definición de fe en Hebreos capitulo 11, "Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." Abraham obedecía las órdenes de Dios ciegamente.  El dejo su tierra y su parentela para irse a tierra que no conocía.  Abraham expulso a su primogénito, Ismael, porque Dios le indico que lo hiciera ya que le molestaba a Sara la presencia de Ismael y de Agar, su madre.  Abraham sufrió la partida de su primogénito, pero lo dejo ir por obediencia a Dios. Mientras Sara se lo pidió Abraham no lo hizo, pero cuando fue Dios, el no le cuestiono.  Abraham adoro a Dios en su obediencia.  Su fe fue inigualable de tal manera que Abraham fue llamado el padre de la fe.
La fe de Abraham es inminente en estos tiempos.  Tiempos donde el pecado ha aumentado y como resultado la fe de muchos se ha enfriado.  El creyente debe tener la fe de Abraham para poder seguir en El Camino y creerle a Dios. Creerle a Dios ciegamente y ver más allá de sus ojos naturales.  Debemos ver con los ojos espirituales para no desmayar y que nuestra fe sea afectada.

Monday, April 11, 2011

Estancado Con Jesús

    ¿Y a quién podríamos ir? Tú eres el único que tiene palabras de vida eterna (Juan 6:68). 

Cuando nuestra vida se mira sin salida, llena de tribulaciones, a veces pensamos si vale la pena seguir a Cristo. En las tribulaciones nos achicamos y sentimos al Señor tan lejos, como si El no estuviera ahí.  Muchos meditamos y consideramos el apartarnos de Dios. El dolor y la desilusión nos abruman de tal manera que queremos ‘tirar la toalla’ y ya no seguir. El no entender los propósitos de Dios en nuestra vida nos perturba, más cuando Él dice en Su Palabra “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos y mi camino vuestro camino…” Cuales son los pensamientos de Dios? La Escritura nos dice que los pensamientos de Dios son buenos para nosotros.  Jeremias 29:11 nos dice "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis."  Él solo nos manda a confiar y obedecer.  Todos sabemos lo difícil que es esperar y obedecer cuando no entendemos nada. Sabemos que Romanos 8:28 nos dice que  28 Sabemos también que a quienes aman a Dios y responden a su llamamiento para entrar a formar parte de su plan, todo cuanto pueda sucederles redundará en su propio beneficio.  
Muchos aun han intentado regresar al ‘mundo’ y han dejado lo de Dios, se han alejado de Él. Pero muchos de estos mismos regresan porque no han encontrado nada en el ‘mundo’. Entendemos que aquellos que regresan es porque han comido el pan y el vino con Jesús (Génesis 14:18) y ya no pueden dejarlo. Los otros que no regresan son porque nunca tuvieron una convivencia con el Maestro. Por consiguiente no Lo extrañan y pueden dejarlo.  Contrario aquel que ha comido el pan y el vino con el Maestro este dice: ¿a quién iremos? Porque este ha reconocido que solo en Cristo hay palabra de vida y vida eterna.
Aquellos que hemos convivido con Cristo estamos estancados en El. Estar estancado con Cristo es lo mejor que le puede suceder al creyente.  El creyente que no esta estancado en Él está propenso alejarse, pensando que hay otras opciones de mejor vida.
Como creyentes no podemos permitir que las desilusiones de la vida nos cieguen. Sabemos que en Cristo TODO lo tenemos. Él nunca nos prometió que no tendríamos sufrimientos, pero si nos dijo que El venció y que en El podemos vencer también. Aunque se nos haga difícil entender lo que Dios permite al creyente, especialmente al creyente que anhela estar en el centro de Su voluntad y que solo quiere extender y establecer el reino de Cristo, tenemos que seguir confiado sabiendo que Él está en control de TODO.
Dios les bendiga y les fortalezca hermanos. Sigamos confiando en nuestro Padre celestial y en Jesucristo Su Hijo. Ellos nunca nos dejaran ni nos desampararan…solo confiemos.






Beneficios de la Tribulación

La tribulación es la aflicción, pena o congoja que padece quien ha pasado o está pasando por un evento desafortunado. La tribulación puede...