Wednesday, May 25, 2011

Tu Decides

“El SEÑOR Dios hizo que crecieran del suelo toda clase de árboles: árboles hermosos y que daban frutos deliciosos. En medio del huerto puso el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal” (Génesis 2:9 -Nueva Traducción Viviente).
Y ordenó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás (Génesis 2:16-17 - La Biblia de las Américas).


Cuando Dios creó al hombre lo creo con decisiones.  Le concedió el don de libre albedrio. Este don se considera importante ya que el hombre no está sujeto a esclavitud, sino que tiene decisión propia.  Dios le da al hombre opciones de vida. Vivir con El o vivir sin Él. Como podemos leer en estos versículos, Dios siempre le ha dado al hombre libertad de elección. Pero no sin antes darle la exhortación y consecuencias de sus decisiones. Así como en el paraíso estaba a la par los dos árboles (de la vida y del conocimiento), así existe en el mundo el bien y el mal. El bien ejemplo de  Cristo y el mal de  la maldad, o mejor dicho de Satanás.
Lamentablemente, muchos han optado por el mal, desechando a Cristo.

Escudriñando La Escritura, podemos leer las consecuencias que contrajo la decisión de Adam y Eva (Génesis 3:22-24). Ellos optaron por tomar del árbol del conocimiento, desechando de igual manera a Dios. Me imagino que el árbol del conocimiento era delicioso, y quizás el árbol de la vida no tenía ningún atractivo. Por lo tanto a Eva le llamo la atención. A Jesús tampoco le vieron atractivo. Lo miraron como un hombre común, y los suyo lo rechazaron. ¿Qué es con el hombre y lo atractivo? Proverbios 6:20-35 advierte a los jóvenes y le exhorta acerca de la mujer atractiva y lo que puede haber detrás de ella. Satanás siempre presenta lo de el atractivo, delicioso, pero el fin de ello es camino de perdición; camino de muerte.

Igual que en el paraíso, en esta vida solo hay dos caminos a seguir (o decisiones a tomar), seguir a Cristo, o dejarte atraer por los deleites y placeres de este mundo. Estos placeres tienen un fin de muerte, pero en Cristo tienes vida eterna. ¡Tú Decides!

Wednesday, May 11, 2011

“A ti, oh SEÑOR, elevo mi alma”

En el Salmo 25 David le expresa a Dios su dependencia en El.  David tenia la revelación de que solamente en Dios podemos confiar.  En sus momentos de aflicción David recorría al único que podía fortalecerlo y darle paz en medio de sus tribulaciones.  David fue un hombre sabio.  El sabía a quien ir en tiempo de angustias.  “A ti, oh Señor, elevo mi alma.  Dios mío en ti confió” (25: 1-2).
Estos son tiempos donde la iglesia de Jesucristo debe adaptar esa revelación.  Donde la única solución a estos tiempos es Cristo.  No podemos estar como el mundo en angustias y quebrantos.  Debemos testificar que confiamos en el único Dios verdadero.  Nuestra actitud ante las situaciones presentadas va a decirle al mundo quien es nuestro Dios.  Proclamamos a Jesucristo como Rey.  Entonces debemos vivir confiando que El tiene TODO dominio y poder.  Cantamos “Jesucristo es Rey” pero, ¿estamos creyéndolo nosotros? ¿Su iglesia? Si Su iglesia tiene dudas, ¿cuánto más el mundo?
Jesús nos advirtió de antemano que los tiempos venideros iban a ser difíciles, ¿no es eso lo que estamos mirando y viviendo? Entonces, no debemos extrañarnos de ver lo que está pasando en el mundo.  Deberíamos sentirnos honrado que estamos siendo testigos de lo profetizado por Jesucristo.  Mirando todo esto deberíamos aferrarnos más a Sus promesas y tratar de andar como El anduvo.  Sus profecías se están cumpliendo, ¿no se cumplirán también las promesas dadas a la iglesia por El, de que iba a preparar lugar para nosotros en los cielos?  El Señor nos advirtió de los tiempos por venir, pero también nos dijo que confiáramos que Él había ya vencido.  ¿Podemos entender esa frase iglesia? ¡Nuestro Señor y Salvador YA venció, de antemano, las tribulaciones que íbamos a pasar! Las tribulaciones futuras que iba a pasar la iglesia han sido vencidas por nuestro Señor.  ¡Regocijémonos en esa verdad!
No estamos solos iglesia.  Aunque a veces nos sentimos como si el Señor nos ha olvidado. El Espíritu Santo está con nosotros.  Él es quien nos fortalece; quien nos recuerda lo dicho por Jesucristo para que nos animemos y sigamos confiados en la carrera. Es cierto que estaremos peleando batallas hasta que Cristo venga por Su iglesia.  Confiemos que El ya gano cada batalla y sobretodo la guerra.  Recordemos como el Padre gano las batallas y guerras de Israel.  Lo único que el Padre requiere es obediencia y confianza en El. Que hagamos como David, reconociendo la magnificencia y soberanía del Padre.  Porque “no es con espada ni con ejércitos si no con Su Santo Espíritu” que venceremos.  Debemos darle honra al Espíritu Santo.  A Él lo honramos cuando en medio de la aflicción nos mantenemos firmes, sabiendo que El está ahí para dirigirnos y consolarnos.  Honremos al Espíritu Santo iglesia.  Reconozcamos Su poder en nosotros y por nosotros…NO ESTAMOS SOLOS.
 

Beneficios de la Tribulación

La tribulación es la aflicción, pena o congoja que padece quien ha pasado o está pasando por un evento desafortunado. La tribulación puede...