Monday, April 28, 2014

Eligiendo al Maestro

“El entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a Él, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 42 pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada” (Lucas 10:38-24).
Este mundo trata de consumir al hombre en sus afanes. Con razón Jesús en Mateo 6:25-34 enfatiza lo esencial y advirtió no afanarse por nada: “Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.” Los afanes y preocupaciones solo perturban la mente, ocasionando desenfoque de lo primordial, en el caso de la iglesia, las cosas del Reino. Jesús hizo este énfasis para que la iglesia estuviera alerta de una, de las muchas formas, satanás quitaría la paz a Su iglesia y el enfoque del templo/santuario. Marta era una de esas personas que el afán y las preocupaciones le perturbaron el entendimiento. Esta no tuvo discernimiento, como su hermana María, quien entendió y percibió quien era que le visitaba. ¡El Maestro había entrado a la casa de ellas! Cuán privilegio estuvieron al recibir la visitación del mismo Dios Hijo en su casa. El Hijo hecho hombre visito la casa de Lázaro y sus hermanas, y ¿Marta preocuparse por cosas de servicio?
Como Marta así estamos muchos cristianos. El afán y las preocupaciones han nublado el entendimiento y afectado el espíritu de discernimiento en muchos de nosotros. Con esto el Reino y el Templo han sido perjudicados: la iglesia está centrada en lo terrenal. Jesús dijo “la mies es mucha pero los obreros son pocos.” Los obreros están ensimismados y enfocados en las cosas terrenales, estos se han olvidado de la encomienda (Marcos 6:15) dada por el Maestro…Satanás ha entenebrecido su mente para que no vean la mies y los tiempos. Como María, si estuviera la posibilidad elegiría quedarme horas escuchando hablar al Maestro y del Maestro. Cuando Pablo hablaba a las comunidades de cristiano, este pasaba horas con ellos hablándole del Maestro y del Reino. La Biblia muestra un episodio donde uno de los oyentes (un niño) se durmió mientras escuchaba hablar a Pablo del Evangelio, era muy de noche y este se alargaba en su prédica. El joven callo de la ventana y se hirió a punto de muerte. El Espíritu Santo lo revivió y continuo escuchando a Pablo (Hechos 20:7-12). En los tiempos de los apóstoles, las comunidades cristianas tenían hambre de Jesús. A estos no le importaba pasar horas en reuniones solo escuchando hablar del Reino, ¿cuánto más si es el mismo Maestro hablando? Jesús hablaba a la comunidad constantemente. Muchos le pasaban de largo y seguían su camino mientras que otros se detenían ya que Él hablaba con suma sabiduría. Nicodemo discernió el hablar de Jesús, este le fue a visitar y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él” (Juan 3:2). Nicodemo tenía conocimiento de la Ley (era maestro de la Ley) pero le hacía falta la relación con el Dios que dio la Ley. Esto es una demostración de que la mucha letra (mucha teología) no es indicación de una relación. Los escribas y fariseos (teólogos, maestros de la ley) son los “tímpanos resonantes” que La Escritura refiere. Están llenos de letras pero no tienen relación con esas letras.   Jesús busca tener una relación íntima con Su iglesia; El anhela que la iglesia desee Su visitación y que se deleite al oírle hablar. No hay cosa más hermosa que habitar los hermanos en koinonia y armonía. En el Pentecostés los hermanos estaban “unidos, unánimes” en un solo sentir, buscando un solo propósito, la presencia viva del Espíritu Santo de Dios. Dios habita en medio de un pueblo que le anhela; que ansía su presencia y escucharle hablar. Pero cuantos el afán y las preocupaciones le entenebrece la mente y pierden la bendición de morar en Su presencia porque Él les pasa desapercibido. El Maestro llega a nuestra casa y no le ponemos atención, nos ocupamos en las cosas que no tienen valor y  los desatendemos a Él (La Palabra predicada o estudiada), aquello que es duradero  y que nadie nos puede quitar…un tiempo con el Maestro. Cuando Zaqueo escucho que Jesús venia, hizo todo lo necesario para verle (Lucas 19:1-10). Jesús sintió, en esa multitud, que había alguien que ansiaba conocerle; tener un encuentro con El; que Él le visitara. Zaqueo estaba en la altura de un árbol, pero Jesús percibió el anhelo de su corazón…sintió que había alguien que deseaba oírle hablar; que aspiraba su presencia. El Señor conoce el corazón del hombre, y lo que este anhela. La Palabra dice que “donde esta nuestro corazón, ahí está nuestro tesoro” (Mateo 6:21). ¿Dónde está tu corazón? ¿Está en lo terrenal o en lo celestial? ¿Cuál es tu reacción acerca de lo del Reino? ¿Cómo te comportas cuando te visita el Maestro? ¿Estas eligiendo a Jesús o al mundo? ¿Estás buscando y concentrado en lo esencial (Jesús y el Reino)? ¿A quién le estas dando tu tiempo?  
 
 

 

Friday, April 4, 2014

Unción Activa

1 Samuel 16:13
 “Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. Se levantó luego Samuel y regresó a Ramá.”

 La unción es la presencia de Dios impartida por el Espíritu Santo; es el Espíritu y el poder de Dios para servir en este mundo; es “Dios, a través de la carne, realizando obras que ésta no puede hacer.” El Padre celestial anhela revestir la iglesia de Su Unción para que esta pueda ejercer el trabajo de Marcos 16:15. Su Unción no está restringida o reservada a ciertas personas, al contrario, el Padre desea ungir a todos para que sean eficaces en el trabajo del Reino.  Entre los hebreos, el acto de la unción era importante en la consagración para uso sagrado: de aquí la unción del sumo sacerdote[] y de las vasijas sagradas. Según la Biblia Judía, cada vez que alguien era ungido con el aceite de la unción santa (Éxodo 30:22-25), el Espíritu Santo descendía sobre esta persona, capacitándole para realizar un sagrado designio. La palabra unción es también usada frecuentemente por los cristianos para aludir al poder de Dios o del Espíritu de Dios residente en un cristiano.  Los aborígenes australianos creían que las virtudes de quienes morían podían transferirse a los supervivientes si éstos se frotaban con su grasa interna. De forma similar, los árabes de África Oriental se ungían con grasa de león para adquirir coraje e inspirar miedo a los animales. Estos ritos están a menudo relacionados con comerse a la víctima cuyas virtudes se anhelan. Estos aborígenes, sin ningún conocimiento bíblico, entendían el poder de transferencia de personas con virtudes y animales feroces/fuertes. Estos hacían lo que no entendían para adquirir virtudes, poder, fuerza, sin embargo la iglesia, que tiene la unción del Padre a su disposición no le da importancia; ignora el poder que esta ejerce cuando es vertida sobre el cristiano.

Jesucristo le dejo (transfirió) a la iglesia Su autoridad y dominio, “cosas mayores que estas ustedes harán…” (Juan 14:2). El traspaso a Su iglesia todo señorío y poder sobre principados, huestes y potestades de las tiniebla, sobre la carne y sobre el mundo. Sin embargo la iglesia continúa viviendo bajo miedos, paranoias, temores, tristezas, depresiones, yugos y ataduras, pobrezas, se mira destruida, sin fuerzas, sin ánimos, actuando con pobreza espiritual cuando en realidad tiene en su genética la unción del Hijo. La iglesia procede como un sirviente o esclavo cuando en realidad es rey, dueño y heredero. ¿Qué está sucediendo? La iglesia ignora lo que tiene, y para que lo tiene. La Unción del Padre esta desatibada en muchos cristianos, algunos por  ignorancia, otros por descuidado, mientras otros porque no la aprecian.

La iglesia de Jesucristo está caminando en pobreza espiritual y poderío cuando tiene a su alcance tan inmenso poder…la Unción del Padre y del Hijo. Esa unción que quiebra y desata los yugos, rompe las cadenas, liberta al cautivo, transforma la mente y sana al herido. La iglesia tiene que postrarse delante del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo pidiendo perdón por no valorar la Unción disponible para ella. 2 Crónicas 7:14 refiere la importancia de arrepentirse y humillarse delante del Padre, y lo que sucede cuando un pueblo viene arrepentido de corazón. El triunfo del rey David se debió a la Unción derramada sobre él. Desde el momento que David fue ungido como rey, el cargaba la unción y por consiguiente tuvo la osadía de retar al filisteo Goliat, porque no era David sino la unción que hablaba. Esta dio a David el coraje para desafiar y enfrentarse al gigante. La unción fue que derroto al gigante y su tropa, no fue la piedrecita David lanzo. La iglesia necesita regresar a los rudimentos antiguos. Solo después del Pentecostés los discípulos pudieron ejercer la función evangelista llena de poder y gloria. Pentecostés no es más que el poder de la UNCION, y sin ella la iglesia se mueva en mediocridad espiritual, ejerciendo un evangelismo con la fuerza del hombre. Por eso observamos tantos cansados del Camino, porque han estado moviéndose en su propia fuerza.

Busquemos nuevamente el verdadero poder que mueve la iglesia, la UNCION del Hijo. Esa unción que mueve paredes y montañas; que abre puertas cerradas y que provee agua en la sequedad. Unción que alienta, levanta, refresca…esa misma unción que hizo que Esteban viera la gloria de Dios en medio de ser maltratado y que pudo pedir misericordia y perdón para quienes lo apedreaban. Cuando un cristiano vive bajo una unción activa, no tiene tiempo ni espacio para frutos carnales: pleitos, chismes, conflictos, murmuraciones, odios, rencores, falta de perdón, etc. ya que la unción solo le permite enfocarse en lo del REINO; no hay lugar para lo del mundo ni la carne. Un cristiano bajo unción recibe revelaciones de lo ya revelado (La Biblia: Efesios 1:17), es tanto el poder que este se siente que está hablando directamente con el Padre, recibiendo revelaciones continuamente.

 Cuando la UNCION no está activa en la iglesia, esta carece de piedad, milagros y prodigios, los frutos espirituales no son notables y los cinco (5) ministerios no están trabajando de forma efectiva. También se notan conflictos/guerras entre hermanos ya que carecen de amor y fraternidad. Es tiempo que el remanente reconozca la necesidad de orar para que el Padre active la UNCION del HIJO en la iglesia. El Espíritu Santo desea activar la UNCION del Hijo sobre la iglesia para que esta pueda ejercer un servicio efectivo tanto con el mundo (los gentiles) como con los hermanos en la fe.

 Iglesia de Jesucristo, busquemos Su unción y así podremos ser ¡más que vencedores!

 


 

 
 

Beneficios de la Tribulación

La tribulación es la aflicción, pena o congoja que padece quien ha pasado o está pasando por un evento desafortunado. La tribulación puede...