Monday, February 16, 2015

Escasez Interna

Juan 20:22
“…Sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo

Los discípulos estaban tristes y asustados después de la muerte de su Maestro. Se escondían con miedo a que por ser seguidores de Jesús, le iban apedrear, atormentar, encarcelar o hasta perder la vida. Su Maestro estaba muerto y ellos se sentían perdidos. Estaban pasando por momentos confusos, emocional y sicológico. Estos habían creído en las palabras de Jesús, su Maestro, quien ellos espera lo iba a libertar de la sujeción romana. En ese momento solo se tenían a cada uno. Ellos se refugiaban en su propio círculo por temor a los judíos. Cuando Jesús resucito se le apareció a los discípulos, pero los encontró escondidos y llenos de temor (Juan 20:19).

Juan 3:1-21 presenta a Jesús y Nicodemo hablando del Reino. Este encuentro, propiciado por Nicodemo, muestra la necesidad interna de un maestro de la ley. Al cual su mucho conocimiento de las Escrituras no le era suficiente para satisfacer su vida espiritual. Su búsqueda de Jesús mostraba su escasez interna. En este encuentro, Jesús aspira hacer entender a Nicodemo que reconocer la autoridad de El, basada en los signos que hace (3:1-3), no es suficiente, sino que es “esencial aceptar a Jesús como el enviado, el revelador del Padre, procedente del mundo de arriba. Para ello es necesario nacer de arriba, de lo alto, de Dios” entendiendo que el nuevo nacimiento es obra del Espíritu Santo. Él es quien convence de pecado. Este relato es una muestra que las muchas letras y conocimiento de La Biblia no te cualifica como cristiano, (Satanás conoce Las Escrituras) mucho menos te dan poder para realizar la encomienda Jesús asigno a la Iglesia. Letra sin unción es solo letras. Los títulos académicos o teológicos no satisfacen ni tienen efectividad si Cristo no está reinando en ese corazón. El vacio interno del hombre no se llena con letras ni conocimientos bíblicos; no todo aquel que dice seguir a Cristo es cristiano sino que “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16-23). También se debe aclarar, que aun dando frutos cristianos, de arrepentimiento, se puede sentir escases interna. Eso significa, la necesidad del soplo del Espíritu Santo.

Al percibir Jesús el estado anímico de los discípulos (Juan 20:19) entendió que necesitaban el soplo del Espíritu Santo para salir de ese estado de ánimo. Con ese estado moral y espiritual no iban a poder realizar la encomienda: “…como el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes” (Juan 20:21). Los discípulos se sentían perdidos, no sabían qué hacer puesto que anduvieron con su Maestro por un periodo de tres anos. Ahora le habían quitado su Maestro. Pero la aparición de Jesús les dio alegría y fortaleza. Su resurrección los convenció que el Evangelio y el Reino El les predico era cierto y real. Esa convicción y el soplo del espíritu Santo en sus vidas los preparo para salir como “ovejas al matadero.”

Muchos de los que se atribuyen ser cristianos caminan sin convicción y sin el soplo. Les hace falta el soplo del Espíritu para entregar, sin condición ni dudas, su corazón a Cristo. Conocen de Jesús pero no le han hecho Rey y Señor de sus vidas. Varios de estos han escuchado de Jesús por sus padres, abuelos o algún otro familiar. Cuando se le pregunta si conocen de Jesús su respuesta es “nosotros vamos a la iglesia como familia.” Existen sinnúmero de estos asistiendo a la iglesia por años, sin haberle entregado su corazón a Cristo. Algunos están envueltos en actividades eclesiásticas y raramente peca, pero no lo hace por amor y reverencia, sino por miedo o temor. Estos, sin notarlo, gozan de escasez interna. Sus vidas son címbalos resonantes ya que no tienen a Cristo como Señor y Salvador y por lo tanto no han recibido el soplo del Espíritu Santo.

Los discípulos estaban paralizados. Tenían muchas dudas ya que su Maestro había muerto y no estaban seguro si lo enseñado por El era cierto. De la misma manera existen muchos en este siglo,  aunque siguen a Cristo tienen dudas en algunas de Sus enseñanzas. Solo el Espíritu Santo puede dar convencimiento de lo escrito en La Biblia. Algunos de estos no hablan públicamente porque son ‘maestros o interpretes de la ley’ y sería vergonzoso, para estos, venir como Nicodemo hablar con Jesús. Estos prefieren continuar viviendo en escasez interna antes que doblegarse y dar a conocer su insuficiencia espiritual. El Espíritu Santo anhela que seas soplado de Él. El desea revelarte las verdades del cielo y que tengas una relación personal con tu Salvador. Cuando esto suceda, la escasez interna desaparecerá y será reemplazado por verdadero gozo, alegría, paz y fortaleza para continuar ejerciendo tu trabajo ministerial. Esta vez, lo ejercerá con unción porque el soplo del Espíritu Santo te guía. Ya no andas en tu propia fuerza, sino en la fuerza del Espíritu Santo.  ¡Qué alegría es esa!

Si tienes escasez espiritual, ve donde aquel que puede desaparecerla con solo un soplo. Nicodemo se arriesgo y busco al Maestro, cuanto más tú debes arriesgarte a buscarle para que El te sople y recibas el Espíritu Santo. Búscale en la intimidad de la noche y veras Su luz brillar sobre ti, cubriéndote y llenándote para que no escasez mas.

Pero… todavía te falta el pentecostés…

                                           

Saturday, February 7, 2015

Poder Pentecostés

El poder pentecostés no es solo una experiencia interior. Hechos 2 muestra ese poder activo para la proclamación de las grandezas de Dios. El Pedro impulsivo, bajo el poder del pentecostés, es usado con unción y poder para predicar a Jesús de Nazaret a los presentes; el Cristo rechazado por los Suyos. Este pudo haber sido apedreado, como Esteban, pero el poder pentecostés en el le quito miedos y temores. Jesucristo fue muy claro y especifico cuando refirió el poder del Espíritu Santo en la vida del cristiano: “Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo; el vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra” (Hechos 1:8 LBLA).  La primera comunidad cristiana entendía este concepto, ¿por que la iglesia de estos tiempos lo pasa por alto? Jesús prometió que cosas más grandes que las que El y Juan el Bautista hicieron, ocurrirían por medio de Su iglesia.  El dijo que Su iglesia seria bautizada, no solo con agua sino con Espíritu Santo (Hechos 1:5), y enfatizo que era necesario esperar esa promesa antes de empezar el ministerio. El ministerio sin poder pentecostés es un ministerio apagado, puesto por hombre. En esto se nota la diferencia entre ministerios extintos y ministerios triunfantes. Los discípulos de Jesús anhelaban el restablecimiento del reino de Israel. Ellos deseaban que fuera ya. Estos aun no entendían lo que el Maestro le hablaba mientras estuvo con ellos. Solo después que la promesa se activo en ellos, el día de pentecostés, pudieron empezar a entender la magnitud  del Reino que Jesús hablaba.
Desear el ministerio no es malo. El problema surge cuando no se espera el “día de pentecostés” para emprender. “…No salgan de Jerusalén; esperen la promesa que les hice de parte del Padre; porque Juan bautizo con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de pocos días” (Hechos 1:4-5 LBLA).  Saúl fue revestido de poder de Dios para reinar en Su pueblo, pero cuando ese poder le fue quitado, la ruina y muerte se apodero de él. Desde ese momento, un espíritu malo le atormentaba. El espíritu de Dios se apoderaba de Saúl cuando era necesario, ya que no era permanente sino temporal en el.  Contrario a David que el espíritu divino era de carácter permanente. “El espíritu divino entra en David, lo mismo que en Saúl (1 Sm 10: 6.10; 11.6); sin embargo, la indicación temporal a partir de aquel día parece señalar el carácter permanente, y no ocasional, de la permanencia de este espíritu de Dios en David” (comentario bíblico LBLA). Cuando el Espíritu de Dios se apodera del hombre, este puede hacer cosas para el Reino porque Dios está con él. 1 Samuel 10:6-7 revela esta verdad: “entonces se apoderara de ti el espíritu del Señor, profetizaras con ellos y te transformará en otro hombre. Cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te parezca bien porque Dios estará contigo.” Como el versículo lo expresa, habrán señales de parte de Dios, las cual El revelara, antes de iniciar el ministerio. Estas señales servirán de confirmación. Penosamente, muchos no esperan la confirmación y luego preguntan a Dios porque El no los respalda.
Varias veces confundimos el poder pentecostés con la presencia de Dios en nuestra vida. El poder pentecostés simula lo que vivió Saúl y David para ejercer el trabajo de Dios.  La presencia de Dios, mediante el Espíritu Santo siempre está con la iglesia, pero el poder pentecostés se activa cuando se necesita para cumplir una encomienda específica de Dios. Ejemplo de esto es cuando Jesús dijo que si nosotros (la iglesia) no hablaba, las piedras lo harían (Lucas 19:40), porque no es de nosotros sino de Dios el poder pentecostés.  Este conocimiento ayuda a mantener la humildad del que Dios usa. Así este no se enaltece creyendo que es de él la unción. Cuando se discierne erróneamente, muchos abusan de ese poder. Provocando que muchos le sigan y veneren, convirtiéndose en piedra de tropiezo para los que le siguen. Lamentablemente, ya no es el poder divino que los abriga sino un espíritu del mal, que podría ser enviado por Dios, “el espíritu del Señor se retiró de Saúl, y un mal espíritu, enviado por el Señor, se apodero de él” (1 Samuel 16:14).
Los discípulos tuvieron que esperar el tiempo de Dios, el día de pentecostés, para ejecutar el ministerio encomendado por Jesucristo.  Se puede deducir el entusiasmo que había en ellos para hablar de lo que fueron testigos. Pero tuvieron que esperar el tiempo determinado, después del pentecostés, para manifestarse. El Espíritu Santo ha repartido a la iglesia dones espirituales, talentos, ministerios. Igual que los discípulos, muchos están emocionados por iniciar lo que se le impartió. Es necesario esperar el tiempo establecido por Dios para activar ese ministerio. Este se revelara con señales y prodigios porque el poder pentecostés se manifestara. No se debe desesperar ni desmayar cuando  nada se ve a la vista física. Todo tiene su tiempo debajo del sol, y Dios nunca se tarda. Esperemos pacientemente a Jehová, en obediencia, y veremos el poder pentecostés activado en nosotros. Entonces seremos gloria para El ya que estaremos en Su tiempo!



Monday, February 2, 2015

Jesucristo Entiende Tu Sufrir

45 Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46 Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lema sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mateo 27:45-46(LBLA)

La Biblia documenta que habría mucho sufrimiento en la tierra debido al pecado. Desde la caída del hombre, la tierra, junto con él, fue sentenciada por Dios. Como el sol sale para todos, de igual manera el padecimiento terrenal afecta a todos. Desde el pecado de Adam, la tierra suspira su restauración. Esto no acontecerá hasta que el Creador destruya, por completo, la Maldad. Mientras esto sucede, el dolor y sufrimiento terrenal no cesara. Nuestro Señor Jesucristo aun siendo inocente, sufrió la sentencia terrenal. El experimento todo padecimiento la tierra brinda, por lo cual no es ajeno al sufrir del hombre. El vivió en su propio cuerpo, alma y espíritu la ira del hombre y tristeza terrenal, hasta la muerte en la cruz.  Pero si tendríamos la oportunidad de preguntarle, afirmaría que lo más tormentoso que vivió fue el abandono de Su Padre: “Eli, Eli, ¿Lema Sabactani?”
El rey David, por un momento, sintió este abandono cuando peco. El Salmo 51 expresa la desesperación de él rogando al Padre que no lo abandonara ni le quitara Su Santo Espíritu, “no me eches de tu presencia y no quites de mi tu santo Espíritu” (v. 11 LBLA). El rey Saúl sintió y vivió la diferencia de cuando Dios estaba con él y cuando lo abandono. Cuando el Padre abandona, solo la muerte continúa. La desobediencia y pecado tienen sus repercusiones. Tanto David con su pecado y Saúl en su desobediencia experimentaron el abandono del Padre. La diferencia entre estos dos fue el arrepentimiento.  Uno fue genuino, el otro manipulador.
    Existen momentos donde nos sentimos desechado o abandonado por el Padre. Donde la oscuridad y tinieblas abrazan. Momentos donde nada ni nadie ministran el alma. La escases espiritual predomina y el deseo de muerte física gobierna. Nada motiva ni levanta. La soledad agobia y la tristeza es desbordante. En momentos como estos muchos abandonan la fe, otros regresan al mundo, pero otros claman al Padre. Lo que diferencia a estos es el nivel de relación personal tienen con el Maestro y el conocimiento de La Palabra de Dios en su vida.  Es de suma importancia escudriñar Las Escrituras para conocer al Padre y saber que no estamos solo. Jesús dejo al Espíritu Santo para nuestra ayuda espiritual. Jesucristo entiende el sufrir del hombre y advirtió que íbamos a tener padecimientos, pero que El ya había vencido, solo tenemos que permanecer en El. El mundo NUNCA tendrá la solución a los padecimientos terrenales. Este solo ofrece felicidad momentánea, ficticia personificada por el enemigo de Dios para engañar al hombre.  Si es pecado lo que abruma, arrepiéntete de corazón, recuerda que abogado tenemos ante el Padre, Jesucristo Hijo. Si es la desilusión de la vida, La Biblia está repleta de promesas para los que esperan en Jehová. Si estás en pruebas espirituales, imita a Jesucristo y clama al Padre diciendo: “Eli, Eli, ¿Lema Sabactani?”

En momentos de tormenta corre al que entiende tu sufrir. Los de la fe te podrán juzgar de débil o criticar tu fe. Pero hay uno que nunca jamás te hará sentir mal ni te rechazara. El conoce el dolor y jamás te daría sal y limón sino ungüento para que sanes y restaures.
JESÚS NO TE JUZGARA, EL ENTIENDE TU PADECER.

Beneficios de la Tribulación

La tribulación es la aflicción, pena o congoja que padece quien ha pasado o está pasando por un evento desafortunado. La tribulación puede...