Saturday, September 26, 2015

Reconstrucción del Templo

“El Espíritu del Señor esta sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado a dar la buena nueva a los pobres, a sanar a los de corazón destrozado, a proclamar la liberación a los cautivos y a los prisioneros la libertad” (Isaías 61:1-Biblia de América).

¿Qué hermoso son los pies de aquellos que traen y llevan buenas nuevas? El noticiero de bien es siempre bienvenido. Bienaventurado es aquel que lleva paz, consuelo, alegría, gozo, amor, paciencia, esperanza. Las palabras de aliento refrescan el alma y fortalecen el espíritu.

En estos tiempos difíciles de permanencia fiel al orden de Dios se necesitan misioneros de paz y amor. Cuando el pueblo de Dios (Israel) estuvo en exilio en Babilonia, por desobedecer la orden de Dios, estos anhelaban regresar a Jerusalén. Dios escucho su suplica y anhelo de regresar y levanto a Ciro, rey de Persia, “para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías,” (Esdras 1:1). Durante el exilio Jerusalén fue destruida en plenitud; la ciudad Santa; la ciudad de David estaba en ruinas (Jeremías 25:11). Después de la orden dada por Ciro, no todos regresaron a Jerusalén. Algunos estaban aculturados a Babilonia. Pero Dios despertó el espíritu de muchos los cuales regresaron para reconstruir a Jerusalén (Esdras 1:5). El regreso a su tierra, fue de sumo gozo y a la vez tristeza al ver la ciudad Santa destruida, en ruinas. La reconstrucción de Jerusalén y todo lo que esta conlleva, el Templo de Dios, el Altar, etc. tomo su tiempo. La ruina era grande y los opositores a la reconstrucción eran varios - “la activa resistencia que los samaritanos y otros habitantes de la zona opusieron a la reconstrucción tanto del templo como sobre todo de la ciudad de Jerusalén, hizo que durante bastantes años la obra de restauración estuviera casi completamente paralizada y que la situación de los judíos retornados se hiciera realmente precaria” - (leer Esdras y Nehemías para mejor entendimiento). Pero gracias a Dios por Zorobabel, el sacerdote Josué, Nehemías y otros como estos, que permanecieron fieles y fuertes en Dios para terminar la obra. El comentarista del libro de Esdras expresa, “Zorobabel y el sacerdote Josué quienes en medio de continuas dificultades, pero con gran entusiasmo y apoyados por la predicación de los profetas Ageo y Zacarías (Esd 5:12; Ag 2:23; Zac 6; 9-15), reconstruyen el templo de Jerusalén que es consagrado y abierto al culto en el año 515 a.C.”

Para el pueblo Judío, el Templo de Dios es considerado como la misma presencia de Dios en medio del pueblo. Para los cristianos “somos templos del Espíritu Santo.” Por consiguiente, todo hermano en la fe de Cristo que haya accedido a los deseos de la carne y se haya exiliado debe ser visitado y tratar de restaurarle. Cuando Nehemías llego a Jerusalén, no llego juzgando ni hablando del pasado, este solo hablo palabras de ánimo y confianza en Dios que prometió restaurar a Jerusalén. Cada cristiano es llamado a ser Templo de Dios. En nuestra era existen muchos Templos que necesitan una intervención divina enviando mensajeros/misioneros a su rescate y restauración. La restauración de Templos en destrucción debería ser prioridad en la Iglesia. Jesús envió los discípulos primeramente a Jerusalén, con esto simbolizando la prioridad de rescatar los nuestros, y entre los nuestros están los hermanos en la fe. La preocupación de algunos pastores y líderes espirituales es la construcción de congregaciones propias, o la cantidad de miembros que tienen, olvidándose de los débiles en la fe y necesitados, entre ellos los devastados y esclavizados por el pecado y la desobediencia.

Isaías 61:1-3 y Marcos 16:15-16 habla del propósito de la Iglesia de Jesucristo. No puede existir uno sin el otro. Estos llamados van en conjunto. Jesús dio la Gran Comisión para salvación, pero el llamado de Isaías es para restauración (61:4). La Iglesia no solo comisiona salvación sino también restauración.  Existen sinnúmero de inconversos, pero a la misma vez están muchos exiliados de la fe de Cristo; despedazados por el mundo; caídos en inmundicia. Estos que una vez fueron parte del Reino ahora están comiendo sus vómitos y comida de cerdos. ¿No son estos dignos de ser rescatados y restaurado para que nuevamente adoren y sirvan a Dios? el Señor levanto el espíritu del rey de Persia para que reconstruyera Su templo en Jerusalén (Esdras 1:2). Con esto obrando regreso de Su pueblo a Judea. Si Dios usa uno que no era de Su pueblo para restaurar Su templo, cuanto más la Iglesia debe ser sensible a la necesidad de los suyos-el pueblo cristiano- para restaurarlo. El retorno de los judíos a Jerusalén fue de gozo, alegría y jubilo. Estos salieron de Babilonia dispuestos a subir a Jerusalén para reconstruir el templo del Señor (Esdras 1:5). Por fin iban a ser libres para adorar al Señor, como lo hacían antes del exilio. La Iglesia de Jesucristo debe gozarse cada vez un exiliado regresa y puede nuevamente adorar libremente a su Salvador. Los Ángeles no solo se alegran cuando un pecador se convierte, sino que en los cielos también hay fiesta cuando un hijo prodigo regresa a casa. Y cuando este regresa a casa, no se le juzga ni se le recuerda el pasado, solo se le abraza con amor de Gracia y Misericordia, invitándole nuevamente a comer de la mesa del Señor. Poniéndole vestimentas nuevas (ministrando restauración y cobertura) y restaurando su posición.  

La prioridad de la Iglesia no solo debe ser los pecadores no convertidos, sino también los convertidos en pecado y exilio; la restauración de estos para que ¡vuelvan adorar al Rey!


Saturday, September 19, 2015

Esclavitud Carnal

Romanos 8: 13-14
“Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.…”

Desde el Edén el espíritu y la carne han estado en continua batalla. La guerra espiritual del creyente empezó en el Paraíso cuando Adán y Eva cediendo a deseos materiales desobedecieron la orden de Dios. La carne esta de continuo contra el espíritu. A esta (la carne) le desagrada la ley y el orden; no le gusta la restricción. Esta desea hacer todo lo que le place y detesta el control y la disciplina. En términos sicológicos, la carne es el Id, falta de razonamiento, descontrolado y atraído por la gratificación inmediata. Quiere lo que ambiciona y lo desea inmediatamente; Codicia la pasión desordenada.  A la carne le deleita lo prohibido. Esta no razona y quiere vivir en el ahora, en el momento, sin importarle las consecuencias. La carne es una enemiga peligrosa para el Alma. Un alma sin Cristo está más propensa a ceder a los instintos carnales; la ley de la carne opera más fuerte en un alma sin Cristo. Romanos 7:5 declara:“Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte.” Solo la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libera de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2 parafraseado).

El creyente no debe estar desapercibido, confiando que por ser cristiano no es vulnerable a la carne. No tan solo el alma sin Cristo puede caer en los deleites de la carne, de igual manera aquella que pertenece a Cristo, pero no anda conforme al Espíritu, fácilmente puede caer en la esclavitud de la carne.  El apóstol Pablo en 1 Corintios 9:27 cifra “Sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.” Un discípulo de Cristo que su mente no está puesta en el Espíritu no podría sujetar la carne. Según Romanos 8:6 la mente puesta en la carne es muerte, pero aquella puesta en el Espíritu es vida y paz. Romanos 8:1 explica que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús, aquellos que no andan conforme a la carne sino al Espíritu.

Vivir en Cristo es morir a la carne. No existe otra forma de vivir en El. Gálatas 5:24 relata que
“…los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” Colosenses 3:5 también declara: “Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.” La idolatría a la carne es significado de muerte espiritual. Lo espiritual y lo carnal no se llevan entre sí, uno siempre domina (ya que son rivales). Los frutos del individuo indican cual está en control de su vida (por sus frutos los conoceréis). El cristiano no puede obedecer a mamon y también a Dios. Este no puede tener dos fuentes de agua emanando de él. Santiago 1:14-15 dice “que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Por consiguiente “…en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos,…” (Efesios 4:22). El apóstol Pedro exhorta: “Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra el alma” (1 Pedro 2:11).

Amados hermanos en la fe de Cristo. La realidad es que cuando la carne domina sobre el espíritu, existe una esclavitud carnal.  El Espíritu Santo escudriña y redarguye, pero si existe esclavitud carnal se hace difícil escuchar la voz del Espíritu. Es de suma importancia presentarnos cada día delante del Padre para que revele a nuestro espíritu las áreas debemos entregar a Él. Esto debe hacerse en humildad. Dios conoce el corazón del hombre y no se le puede engañar. Jesús hablo de aquellos que se presentaran a Él y EL los rechazara porque no los conoce (Mateo 7:23). No todo aquel que dice “señor, señor” entrara al Reino de los Cielos (Mateo 7:21-23). No todo aquel que se llama cristiano vive según el Espíritu…por sus frutos serán conocidos (Mateo 7:16-20). En los últimos tiempos los Ángeles del cielo separaran lo bueno de lo malo (Mateo 13:49), y en el juicio santo las cabras serán separadas de las ovejas (Mateo 25: 31-46).  No nos engañemos, Dios no puede ser burlado. Mejor es seguir el consejo del apóstol Pedro y abstenernos de las pasiones carnales buscando vivir en el Espíritu, solo así ¡veremos Su rostro y viviremos con El en Su gloria!


Friday, September 11, 2015

Ungüento Sanador

¿Alguna vez te has encontrado sin fuerzas para seguir peleando la “buena batalla” y solo deseas rendirte? ¿Te has sentido sin esperanza y no ves el Señor trabajar en tu circunstancia? ¿Alguna vez te has dicho que la vida no tiene sentido alguno? No te sientas mal.  Eres uno de miles de cristianos. Esto no es indicación de falta de fe o intimidad con Dios. Eso se llama humanidad. Esta muchas veces controla la mente y hace que se nos olvide quien somos en realidad. Normalmente surge cuando quitamos la mira de arriba (cielo) porque lo de abajo (tierra) comprende gigantesca presión. Esto tampoco significa que no confiamos en Dios. Es solo una de las facetas de vivir en un cuerpo restringido. ¡Qué bueno seria desforrarse del cuerpo y ser solo espíritu en momentos donde la carne pesa!
El dolor del alma afecta el cuerpo. Cuando un alma esta herida es reflejado en lo físico. El ser humano es un Alma que tiene Espíritu y vive en un Cuerpo. Por eso Cristo vino a salvar y sanar Almas, no cuerpos. Esto no quiere decir que este (cuerpo) no tenga soberanía sobre muchos hermanos en la fe. Existen considerables versículos bíblicos que indican el poder la carne ejerce sobre muchos creyentes; estos son esclavos del cuerpo y sus deseos. El libro de Romanos refiere este problema elocuentemente. Otros libros que mencionan este asunto son Corintios, Santiago etc. 1 Corintios 9:27 comenta: Sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.” El predicador insta esclavizar el cuerpo, entendiendo que de otra manera este esclavizara al que vive conforme a él.
El dolor del alma, cuando es inaguantable, puede producir un inmenso desaliento, a tal punto que el espíritu se deprime, dando cabida al cuerpo para que actuara y esclavice. Este desanimo debe ser contrarrestado inmediatamente, evitando que llegue a tal magnitud. Por eso es necesario estar conectado con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para que en momentos de dolor de alma el Espíritu dirija la mente a La Escritura. La Palabra de Dios es lámpara y lumbrera en tiempos de tinieblas mentales y turbulencias emocionales.

No existe mejor ungüento en tiempos de aflicción que la misma presencia de Dios, hablando y ministrando Paz, Gracia y Misericordia. La voz del Espíritu es un bálsamo que refresca y alivia, sanando heridas y fortaleciendo el espíritu. Esta voz puede ministrar mediante la lectura de La Escritura, por un versículo bíblico o historia bíblica. También puede llegar mediante una predicación de La Palabra, o un hermano en la fe hablando en el Espíritu (profecía, testimonio, etc.) La voz del Espíritu sana toda dolencia del alma. Cuando el Alma está sufriendo, ella lo que desea es inmediata sanidad, no importando lo que cueste para conseguir ese alivio. Esta insta al cuerpo actuar inmediatamente. Un cuerpo no esclavizado por el Espíritu escucha la voz del Alma, pero aquel sujeto al Espíritu la domina y controla. Porque Dios nos ha dado espíritu de dominio propio, y en Jesucristo todo lo podemos porque el Espíritu nos da la fuerza. Siempre y cuando andemos en el Espíritu, la voz del Alma no nos controlara y los deseos de la carne serán neutralizados y cancelados en el nombre de Jesucristo. En el cual somos más que vencedores!!!

Beneficios de la Tribulación

La tribulación es la aflicción, pena o congoja que padece quien ha pasado o está pasando por un evento desafortunado. La tribulación puede...