Monday, January 10, 2011

Estaciones


“Y Samuel tomo el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.”  El libro de 1 Samuel  nos revela el momento, tiempo, periodo, época en que David fue ungido por el profeta Samuel para ser rey sobre Israel.  ¿Fue David inmediatamente establecido rey o pasaron muchas estaciones antes de sentarse en el trono?  ¿Le suena conocida la situación, donde El Señor nos da una promesa y pasan los días, meses, anos y no vemos la promesa cumplida en nosotros? Muchas veces hasta dudamos de que Dios haya hablado.  Cuando entra la duda, entonces empieza satanás a tomar ventaja e incitarnos para que tomemos decisiones y no esperemos la profecía.  Si usted ha leído la historia de David sabe todo lo que sucedió y lo que él tuvo que pasar antes de llegar al trono; antes de que se cumpliera la profecía dada por el profeta Samuel.  ¿Se imagina usted qué y cuantas cosas estarían pasando por la mente de David? La vida de David cambio desde el momento que se le dio la profecía y fue ungido por el profeta.  Ante Dios David ya era un rey, pero ante los hombres él seguía siendo un pastor de ovejas.
Dios escoge a sus hijos para diferentes propósitos, cargos  y ministerios.  Los dones son dados de acuerdo al propósito para el que fuimos llamados.   El creyente es llamado con el primer propósito de exaltar a Dios y mostrar las maravillas de Dios por medio del amor.   Amor mostrado por el Padre y el Hijo.  Ese amor que llevo al Padre a despojarse de Su Hijo y al Hijo a morir en la cruz por la humanidad.  Segundo el creyente es llamado a cumplir la gran comisión dada por Jesucristo “Ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura” y bautizar a todo el que cree.  También Dios nos ha seleccionado y separado para un propósito particular.  Efesios  4:11 menciona la diversidad de dones espirituales (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) dados por el Señor a sus llamados “a fin de perfeccionar a los santos para la edificación del cuerpo de Cristo” (v.12).
 Dios nos ha donado de talentos y virtudes para ministrarle primeramente  a Él, y luego a los santos.  El Señor ha separado y seleccionado a cierto grupo de creyentes para ministrar en Su casa de reunión.  Si observamos, en el Antiguo Testamento  el Padre tenía a los Levitas para el servicio de Su casa.  La tribu de Levi  fue separada para el sacerdocio y para ministrar en el templo.  ¿No crees tú que también eres separado para un cargo y propósito específico para el reino?  Si lo eres, no lo dudes.  Pídele al Padre que te revele el propósito específico para el cual Él te ha llamado.  Seguramente ya Él te lo ha puesto en tu corazón y solo falta la confirmación, que vendría en forma de profecía o por un profeta.  Dios también se revela en sueños.
A David le hablo un profeta, el cual lo ungió al mismo tiempo.  Pero al igual que David, también nosotros tenemos que pasar por estaciones antes de vivir la profecía.  Pasaremos por estaciones de pruebas, enseñanzas, moldeo, aflicciones, quebrantos, lágrimas, dudas, desilusiones, pérdidas, traiciones.  Esas estaciones no son más que la mano del Alfarero en la vasija, preparándola para el ministerio/llamado.  Si nos mantenemos  sosteniéndonos de la mano de Aquel que nos llamó, mientras pasamos las estaciones, entonces veremos la profecía hecha realidad en nuestra vida.  Cuando sabemos que nuestra vida está siendo orquestrada por Dios, podemos descansar en paz y esperar la profecía  con anhelo y gozo.  Dios usa las estaciones para llevarnos a Su propósito. 
Algunos nombres de siervos del Señor que pasaron por estaciones son Moisés, Abraham, Jeremías, Job, José,  Rut, los discípulos de Cristo, y muchos otros.  Dios es el mismo ayer, hoy y siempre.  Cuando El llama para el servicio, El primero moldea.  Él se asegura que estemos listos para un servicio obediente.  Un servicio obediente es un servicio eficaz.  Por lo tanto, Dios quiere que demos un servicio eficaz porque es para la edificación de la iglesia.  Nuestro Señor y Salvador quiere lo mejor para Su iglesia, por lo tanto Él quiere siervos que den lo mejor, que trabajen con calidad. 
Confía en tu Señor si estás pasando por alguna estación en tu vida.  Él te lleva en las palmas de Su mano.   Él nunca te dejara ni te desamparara, mucho menos si te sostiene de Su mano para que Él sea glorificado en tu ministerio.  Solo confía.  Él nunca te hará daño.  Él nunca te traicionara.  El dio Su vida por ti.  Solo confía en El.  Si antes no entendía porque estaba pasando por estas estaciones, quiero que sepas que has sido llamado, escogido por Dios para una buena obra.  ¡Que privilegio! ¡Regocíjate en medio de las estaciones, estas en la mano del Alfarero; en el centro de Su voluntad!

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