Saturday, March 23, 2024

Cristiano Maniquí

Ester 4:1-17

13 Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. 14 Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como esta tú habrás llegado a ser reina (v.13 LBA)

Muchos cristianos decimos estar esperando por Dios para movilizarnos a predicar el Evangelio de Jesucristo. La realidad es que Dios está esperando por nosotros que nos decidamos a obedecer el mandato de Él. Las órdenes a seguir ya están dadas, solo tenemos que disponernos y cumplir: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio,” esta Buena Nueva de Salvación. Cuando expresamos estar esperando por el Espíritu Santo para hablar del Evangelio, no es más que una excusa. Seamos honestos y dejemos de buscar excusas a nuestra negligencia y desobediencia como cristianos, los cuales debemos estar siempre, siempre, siempre predicando a Jesucristo y Su Mensaje al mundo.

Existen llamados y ordenanzas. Me parece que la confusión está en la falta de entendimiento de estas dos. Al cristiano se le ha dado un mandato, lo cual es para todos, pero dentro de ese mandato, Dios puede asignar un llamado especial. Este es especifico e individualizado. A unos llamo pastores, maestros, etc. El llamado es el que debemos esperar al tiempo de Dios para ejercer. La Unción esta sobre el llamado, pero los Dones en el mandato,17 Y estas señales acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; 18 tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.19 Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la palabra por medio de las señales que la seguían (Marcos 16:17-20). Cuando David fue llamado a ser rey de Israel, el profeta lo ungió para el ministerio. Antes de ser rey, él fue guerrero como todos los israelitas, los cuales debían defenderse de sus enemigos. No fue hasta mucho después, que este realizó el llamado de ser rey de Israel. Dios desea ver nuestra obediencia y fidelidad en el mandato, antes de entrarnos de lleno al llamado.

Muchos cristianos están como maniquí, sentados en una banca de la congregación, siendo alimentados, engordándose de la Palabra de Dios, nutriéndose solos, siendo egoístas, sin pensar en los demás. Con esto, negando el conocimiento del Evangelio a otros. Estos asisten a congregaciones por muchos años sin dar frutos, recibiendo mensajes tras mensajes, sin moverse a llevar el mensaje de Salvación a las Almas perdidas. Mardoqueo le recordó a Ester, que a lo mejor ella estaba donde esta ahora para ejercer un propósito exclusivo, traer liberación a su pueblo. Ester quería seguir como un Maniquí, solo siendo la reina, atendiendo los deseos del Rey cuando la llamaba, y muchas veces necesitamos un Mardoqueo que nos despierte a la realidad de quienes somos en Cristo y el propósito de nuestras vidas para la expansión y cuidado del Reino de Jesucristo. Somos Embajadores de Cristo en la tierra y como tal debemos andar y ejercitar, enfocados y cuidando los negocios de nuestra residencia, el Reino Celestial. 

¿Deseas ser Ester reina o Ester de propósito, Embajadora? Tú decides. 

Sunday, March 17, 2024

El Dia del Senor

Joel: 1:15 15 ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. 16 ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?  2:1-2: Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. 2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones.  

Siempre que escuchamos hablar del ‘día del Señor’ pensamos que solo se refiere a lo que dice 2 Pedro 3:10-13: 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas 11 Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, 12 esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego  y los elementos se fundirán con intenso calor! 13 Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. Este pasaje destaca como será el Día del Señor para la humanidad y el mundo entero; el día de justicia donde Dios manifestará Su Poder ante el hombre; una temporada donde Dios, el Creador de todo, restaurara el Paraíso que siempre estuvo en Su corazón, donde Su magnífica creación, el hombre, viviera bajo Su cobertura para siempre: “esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia” (v.13). Sin embargo, el día del Señor, mejor dicho, la justicia de Dios, también se manifiesta de una manera individual. 

El día del Señor llega para todos. Esto se manifiesta de una forma individual, estatal, nacional, global y finalmente, mundial. La justicia de Dios alcanza justos e injustos, creyentes y no creyentes, judíos y gentiles. Esta se hará visible en un día preciso. Dios da oportunidad al hombre que ordene sus sendas y haga justicia a todos, sin acepción de personas; con balanzas justas. Incluso tiempo para que devuelva lo robado, sane los corazones que hirió, y ordene su vida con Su Creador. Pero, si no se arrepiente y cambia de actitud, entonces es cuando Dios toma control y Su Día llega a esa persona. Jesús muestra este juicio en su contacto con Zaqueo: 8 Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. 9 Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; 10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19).

Con este nuevo entendimiento de lo que es el día del Señor, o mejor dicho la Justicia de Dios, el apóstol Pedro nos insta a vivir vidas piadosas: 11 Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, (v.11) 

Al leer las Escrituras, encontramos que nuestro Padre Celestial no hace acepción de personas. Estudiamos como Su pueblo, Israel, hasta recientemente, vivió en diáspora por haber desobedecido y rechazado a Dios, hacer injusticias y adorar ídolos. Dios no puede ser burlado, todos recibiremos recompensas terrenales de acuerdo a como vivimos. Muchos creen que este día es solo para los injustos sin entender el trasfondo detrás del Día del Señor, pero si estudiamos el libro de Joel, encontramos lo que Dios, en Su justica hace. 

Claro que existe el Día del Señor para el mundo, pero también para cada individuo. Estemos alerta, el Día del Señor para nosotros esta propicio si no nos arrepentimos de hacer el mal, haciendo injusticias, creyendo que los ojos de Dios no están rodeando la tierra continuamente; mirando nuestro proceder hacia los demás. Entremos a cuenta con Dios, vamos arrepentirnos, 12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. 13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. 14 ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios? (Joel 2: 12-14) y El, en Su misericordia nos perdonara…pero tenemos que hacer como Zaqueo, restituir los danos que hemos causado. Entonces la Gracia de Dios se manifestará: 28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días (Joel 2:28-29).


Importancia de Fallas y Errores

Si no fuera por los fracasos y caídas nunca podríamos experimentar la Gracia y Misericordia de Dios. Israel pudo apreciar y observar la Magn...