Saturday, December 16, 2023

Isaias 57:16

“Porque no contenderé para siempre, ni estaré siempre enojado, pues el espíritu desfallecería ante mí, y el aliento de los que yo he creado” (v. LBLA).

 

Las Escrituras están llenas de joyas espirituales que nos muestran el Corazón de nuestro Creador. Isaías 57 16 es una de ellas. El Amor de Dios por la humanidad, Su magnífica creación, es expuesto en este verso. Aquellos que son padres podrían entender la sensación de no poder estar siempre enojado con nuestros hijos. El corazón de un padre no puede ignorar el dolor o sufrimiento de un hijo ocasionado por sus malas decisiones.

El capítulo 57 claramente señala las abominaciones y corrupciones del pueblo del Dios. Como estos se habían rebelado contra Aquel que los libero de la esclavitud y los hizo Nación para El. Hijos malos agradecidos, haciendo exactamente lo contrario de lo establecido por el Padre; entregados totalmente a la desobediencia. Sus hechos eran calculados, articulados y pensados, ya el temor de Dios no estaba en ellos. Estos se dirigían por sus propios caminos y leyes. Se habían olvidado de Dios; alejados de las leyes y ordenanzas previamente dada, y continuamente repetidas para que las escribieran en sus tablas, las mantuvieran en sus casas, visibles, pero sobretodo la grabaran en sus corazones. Con todo esto, decidieron andar por el camino de la perversidad.

Al leer el capítulo 57 podríamos preguntar, ¿cómo pudieron desobedecer a Dios de tal magnitud? No diferente a ellos es esta generación; generación depravada, Noelita y Sodomita. Mas Dios en su misericordia, sabiendo que somos formado de la tierra, hechos de barro, que podemos consumirnos rápidamente como la hierba seca, en otras palabras, débiles, no contiende para siempre con el hombre y en vez de abandonarnos en Su infinita fidelidad y misericordia de amor expresa: 18 He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; (Isaías 57:18).

El versículo 16 del capítulo 57 da esperanza y oportunidad para prontamente buscar el perdón de nuestro Paciente y Amoroso Creador. Él perdonara instantáneamente al que se arrepiente de todo corazón. Dios no deja al Alma quebrantada divagar por mucho tiempo ya que su aliente desfallece velozmente.

Por mucho tiempo hemos andado en nuestros deseos carnales y mundanos. Nuestro Padre Celestial nos ha provisto de Su Hijo Jesucristo como fuente de Consuelo para sanarnos y restaurarnos. Toma la oportunidad hoy y arrepiéntete de tus rebeldías; regresa si te has desviado y sentirás el perdón inmediato de tu Creador. Ese Padre Eterno que te ama de tal manera (Juan 3:16).

Escuchemos la voz del Espíritu Santo por medio de estas palabras para nuestra vida. No endurezcamos nuestros corazones (Hebreos 3:7). Salmos 81:11-16 pronuncia:

Pero mi pueblo no escuchó mi voz;
Israel no me obedeció.
12 Por eso los entregué a la dureza de su corazón,

para que anduvieran en sus propias intrigas.
13 ¡Oh, si mi pueblo me oyera,
si Israel anduviera en mis caminos!
14 En un momento yo subyugaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen al Señor le fingirían obediencia,
y el tiempo de su castigo sería para siempre.
16 Pero yo te alimentaría con lo mejor del trigo,
y con miel de la peña te saciaría.

 

Escucha hoy la Voz del Espíritu Santo y sálvate. 

Saturday, December 9, 2023

No Espere Al Final De Tu Vida

40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino (Lucas 23:40-42).

Muchos de nosotros recordamos cuando decidimos recibir y aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor, pero quizás nos hemos olvidado cuantas veces se nos predicó a Cristo antes de ese día. Por lo tanto, no debemos preocuparnos ni molestarnos cuando predicamos a otros y nos rechazan de una manera u otra. Seguimos orando para que el Espíritu Santo avive las semillas del Evangelio sembradas y plantadas en los corazones. Lastimosamente, como el ladrón a la derecha de Jesús, muchos esperan hasta el último suspiro de su vida para reconocer al que siempre estuvo a su lado esperando que Le siguiera. Viviendo vidas de acuerdo a sus deseos lujuriosos sin disfrutar, ni por un momento de su existencia, las bendiciones otorgadas aquellos que creen y obedecen a Dios, siguiendo a Su Cristo, Jesucristo.

Jesús le aseguro a Sus discípulos que todos aquellos que ponen sus vidas en Su mano; en el labrado, dejando los deseos personales, incluso familia, gozaran de los beneficios del Reino Celestial tanto en la tierra como en el cielo – la eternidad (Mateo 19:29-30 explicado).

Cuando conocemos al Cristo y Su amor revelado en la Cruz y somos llenos del Espíritu Santo, empezamos a lamentar el por qué no caminamos con Jesús desde la primera vez que se Nos dio a conocer. Exhortación es debida para aquellos que han recibido a Jesucristo, pero aún no lo han hecho Señor de sus vidas. Estos no están gozando de la completa plenitud del Reino Celestial en la tierra. A Jesús no solo se le reconoce como Salvador, sino también se le da la Señoría de nuestra vida.

La Paz que sobrepasa todo entendimiento procede del Padre, por lo tanto, se considera como una de las bendiciones Divinas. Poder amar a nuestros enemigos, aquellos que nos causan estragos, es un prodigio de Dios, ya que el ser humano solo desea venganza y destrucción para aquello que le dañan deliberadamente. A veces pensamos que los beneficios Divinos son cosas materiales, pero lejos de la realidad. Los beneficios Celestiales más significativos que podemos considerar son los espirituales. Tales como vivir bajo la cobertura del Padre; saber que nos espera una mejor vida con Cristo; el Espíritu Santo con y en nosotros; acceso a los Dones espirituales; la gran familia cristiana orando los unos por los otros, y muchos más.

La idea de estar en el lugar del ladrón que murió al lado de Jesús, y como desperdicio su vida, sabiendo del Maestro y no seguirlo aterroriza. Ahora en la cruz, quizás minutos antes de morir, recibe la revelación de quien es Jesús. Aunque Jesús le dijo que estaría con El en el Paraíso, ya que en su último respiro le reconoció, este vivió una vida perdida y sin frutos.

Hermano, tu que conoces a tu Salvador, hazlo tu Señor y considera vivir seriamente y dedicado a Él y lo que nos comandó (Marcos 16; Mateo 28) continuar.  

Y tú, que aun estas considerando hacerte santo por ti mismo antes de venir a los pies de Cristo, decídete ya. Mucho se te ha predicado el Evangelio, y aun leyendo este artículo no es una coincidencia. Tu nunca podrás santificarte, este es el trabajo del Espíritu Santo. Tu deber es decir Si al llamado que Jesucristo te hace y hacer obras de arrepentimientos, pasando hacia adelante ese Evangelio que se te predico a ti. Jesús anda buscando enfermos, débiles, sucios, pobres de espíritu, desahuciados, para limpiarlos, sanarlos, santificarlos y usarlos para El, que continúen el trabajo de evangelización. Los discípulos no eran santos, eran enfermos, leprosos del alma, hombres común y corrientes. No tenían nada en particular, pero al venir al Maestro, los hizo Sus discípulos, les dio vida y propósito. Estos cambiaron al mundo, hasta el día de hoy. Pero solo en las Manos del Maestro y con la ayuda del Espíritu Santo podemos lograr lo que los Discípulos lograron. Así que decídete por Cristo hoy, no espere el día final de tu vida; tu último suspiro.

 

 

Sunday, December 3, 2023

No Es La Fe El Problema

 Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla; Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.  Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña; 17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; 18 fue a él a quien se le dijo: En Isaac te será llamada descendencia. 19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir (Hebreos:4,7.8.9.17.18.19LBLA). Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe (Romanos 12:6). 14 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? 26 Porque, así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta (Santiago 2:14, 26).

No es la fe lo que nos falta sino aplicarla.

Continuamente nos llenamos de orgullo al decir que tenemos fe en Dios ¿qué es tener fe en Dios? la fe no es algo que solo se dice, sino que se hace. Nuestro Padre Celestial es muy claro en identificar los que tienen fe, “si me obedece.” Los que tienen fe obedecen y hacen.

Leyendo estos versos Bíblicos podemos identificar el denominador común…hacer, usar, actuar. Santiago es más claro al decir “la fe sin obras es muerta” por lo tanto, la fe debe llevarnos a una acción. La fe sin acción es solo confianza. En el libro de Colosenses 1:3, el apóstol Pablo alaga a los hermanos de Colosa por sus obras en fe, 3 “acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.” En las cartas del apóstol Pablo, el no solo se refiere a los de Colosas, sino que siempre exhorta activar y mostrar la fe de algún modo. Este le dice a su discípulo Timoteo que se asegure de mantener una buena conciencia, lo cual es parte de la fe, y resalta que “por no haber tenido una buena conciencia algunos fracasaron en la fe… (1 Timoteo 1:19). La fe debe creer buena conciencia ya que desea agradar al Consumador de esa Fe. La fe es acción, no vanas palabras para que los demás se enteren de quien eres. Jesús nos dice que si vemos a alguien con hambre le demos de comer, con frio, le ofrezcamos un abrigo; en la cárcel debemos visitarle, más aún nos ordenó ir por todo el mundo predicando Su Evangelio. Por lo tanto, la fe dicha y no hecha es solo una portada. El Evangelio no se va a predicar solo, ¡debes predicarlo tú y testificar de su poder! Debemos ir, caminar, hablar, ejecutar, evidenciar la fe que creemos.

La fe debe ser ejercitada. La demostración de creerle a Dios es un modo operandu; debe gestionarse; dar frutos y resultados visibles, evidentes.

La fe no puede ser heredada, mucho menos forzada. Muchos tienen una fe “fingida” para adquirir propias aventuras y hazañas; recibir aplausos de hombres, sirviendo su propio ego. Otros fingen tener fe para manipular y adquirir ganancias. La fe de apariencia es revelada en su falta de obras. La Biblia recuerda que por nuestra fe nos conocerán, ¿cómo nos conocerán? Porque la fe lleva frutos, obras de arrepentimiento. La Palabra dice que tenemos niveles de fe dado por el Padre. Entonces, ¿cómo se determina el nivel? ¿No es por las acciones? ¿Por los frutos que le siguen?

En 2 Timoteo el apóstol Pablo exalta la fe de su estudiante:trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (1:5). El apóstol acentuó este concepto de “fingida” porque también existe la fe falsa. Timoteo no heredo la fe de su abuela ni de su madre, pero al estar cerca de ellas y verlas actuar, decidió seguir la creencia de ellas.

La fe debe aplicarse. Similar al testimonio no hablado, la fe se categoriza por obras y acciones voluntarias y con gozo – sin planificación ni premeditación. Las obras de la fe son automáticas, espontaneas ya que está arraigada al corazón. La definición de testimonio es la acción sin hablalo que haces dice mucho más que lo que dices. Santiago 2:18 relata:  Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” Parafraseando lo que Santiago escribió, muéstrame tu falta de fe sin obras, y yo te ensenare mis obras por la fe. Por consiguiente, no te mientas tú mismo diciendo que tienes fe y no necesitas hacer obras. Excusando tus acciones al decir que la Salvación es por Gracia. Es cierto, la Salvación es por Gracia, pero los frutos de la Salvación son las obras por fe. Jesús modela y ensena obras de amor y compasión en La Cruz. Nosotros también debemos mostrar obras de fe y arrepentimiento.

Tener fe y creer no es el mayor problema…ejecutar la fe en evidencias lo es. ¿Qué harías si Dios permite que satanás te quite todo como le quito a Job? ¿Cuál sería tu reacción si todo lo que consideras valioso lo pierdes? ¿Cuál es tu actitud ante los obstáculos de la vida? ¿Que sale de tu boca y hacia donde te diriges cuando las cosas no te salen como desearías? Las respuestas a estas preguntas te indicaran donde estás en tu fe.

El Peligro del Sentido del Derecho

El entitlement (Ingles) o sentido del derecho no da lugar al agradecimiento. Estos dos no se llevan entre sí; nunca estarán de acuerdo. No...