Saturday, February 17, 2024

La Necesidad De Un Deuteronomio

(Deuteronomio 1-34)

En este libro del Antiguo Testamento, Moisés repasa la Ley que Dios establece con Su Pueblo antes de entrar a la Tierra Prometida, instando a esta nueva generación a volver a pactar con Dios, a comprometerse de nuevo con Sus Ordenanzas, reafirmando su obediencia a los Mandamientos que Dios había dado.

Deuteronomio revalida los Decretos y muchos otros estatutos dados en los libros de Éxodo y Levítico. Los niños que habían salido de Egipto ahora eran adultos, listos para conquistar y establecerse en la Tierra Prometida, pero antes, era necesario repasar y establecer en el corazón de esta nueva generación, que iba a poseer la herencia de Dios, Su pacto con ellos. Deuteronomio registra la serie de sermones de Moisés en los que reafirmó los mandamientos de Dios que originalmente se habían dado a los israelitas unos cuarenta años antes en Éxodo y Levítico.

Similar a la necesidad de un Deuteronomio, nuestra generación que está careciendo del conocimiento del Dios de Israel, el Dios de la Creación, el Padre de Jesucristo, debe ser re-entrenada y recordada, o re-evangelizada. Nosotros, los que aún tenemos y llevamos la antorcha del Evangelio levantada nos toca educar a nuestra generación de las verdades Bíblicas. La generación que nació en el desierto necesito un recordatorio o Deuteronomio, de la misma manera esta estirpe que está severamente influencia por la sociedad, la tecnología y la ciencia necesita un recordatorio… Recuerda Israel tu Creador, quien te formo y libro de las manos fuerte de los egipcios…recuerda quien murió por ti en la Cruz para que ahora puedas tener acceso directo a tu Creador, venciendo la Muerte, y a Satanás.

En los tiempos de José, llego al trono un rey que no conocía del Pueblo de Dios. Este implemento yugo, aflicciones y últimamente esclavitud. Cuando carecemos de conocimientos, tendemos a dejarnos dirigir por nuestro raciocinio.

En las instituciones escolares se ensena Historia, la cual es una de las clases necesaria para poder graduarse. Con esta materia, las historias sociales se mantienen viva en la mente de los sobrevivientes y de la sociedad en general ya que se continúa ensenando, con esto reviviendo las experiencias de nuestros antepasados. Lastimosamente, La Biblia no es parte de esas materias ensenadas en nuestras instituciones colegiales.

La Palabra de Dios, lo que los cristianos llamamos La Biblia, debe estar escrita no solo en nuestros corazones sino también en los postes de nuestras viviendas, visibles a los ojos de nuestras generaciones que nos observan y siguen. Esta debe ser continuamente enseñada a nuestros hijos, nietos, bisnietos y comunidades cristianas. La Biblia es la Sagrada Escritura, La Palabra de Dios para el mundo. En Ella Dios se da a conocer al mundo, antes y después del tiempo de Jesucristo. Es la responsabilidad de la Iglesia ser el Moisés que traiga a recordatorio, tanto en letras como en sermones, las Ordenanzas de Dios y de Su Hijo Jesucristo a esta generación que se ha olvidado de Dios y de Jesucristo. A nosotros nos corresponde impartir tanto a los creyentes como a los gentiles La Palabra de Dios al mundo, pero si solo nos conformamos con sermones de motivación cultivaremos una generación emotiva, pero no asentada en La Palabra de Dios.

Nuestro deber es motivar a regresar a las Sendas Antiguas, donde la lectura de La Biblia era la enseñanza primordial a los fieles. La Palabra de Dios hace efectos diferentes a los creyentes y a los gentiles. La Palabra de Dios se instruye a los creyentes para ser fortalecidos, mientras que a los gentiles para salvación. Reunirnos en las casas todavía tiene un poder diferente a las reuniones de asambleas. Debemos motivar reunirnos en nuestros hogares, lo cual refuerza la unidad e intimidad entre los fieles. Cuando los gentiles llegan a nuestras reuniones del hogar, se siente más atraídos ya que esta provee un ambiente amigable, íntimo y confidencial.

¡Regresemos a La Senda Antigua (leer Hechos) y veremos la manifestación del Espíritu Santo de una manera más íntima y poderosa!

La Iglesia de hoy necesita un Deuteronomio.

 

 

 


Saturday, December 16, 2023

Isaias 57:16

“Porque no contenderé para siempre, ni estaré siempre enojado, pues el espíritu desfallecería ante mí, y el aliento de los que yo he creado” (v. LBLA).

 

Las Escrituras están llenas de joyas espirituales que nos muestran el Corazón de nuestro Creador. Isaías 57 16 es una de ellas. El Amor de Dios por la humanidad, Su magnífica creación, es expuesto en este verso. Aquellos que son padres podrían entender la sensación de no poder estar siempre enojado con nuestros hijos. El corazón de un padre no puede ignorar el dolor o sufrimiento de un hijo ocasionado por sus malas decisiones.

El capítulo 57 claramente señala las abominaciones y corrupciones del pueblo del Dios. Como estos se habían rebelado contra Aquel que los libero de la esclavitud y los hizo Nación para El. Hijos malos agradecidos, haciendo exactamente lo contrario de lo establecido por el Padre; entregados totalmente a la desobediencia. Sus hechos eran calculados, articulados y pensados, ya el temor de Dios no estaba en ellos. Estos se dirigían por sus propios caminos y leyes. Se habían olvidado de Dios; alejados de las leyes y ordenanzas previamente dada, y continuamente repetidas para que las escribieran en sus tablas, las mantuvieran en sus casas, visibles, pero sobretodo la grabaran en sus corazones. Con todo esto, decidieron andar por el camino de la perversidad.

Al leer el capítulo 57 podríamos preguntar, ¿cómo pudieron desobedecer a Dios de tal magnitud? No diferente a ellos es esta generación; generación depravada, Noelita y Sodomita. Mas Dios en su misericordia, sabiendo que somos formado de la tierra, hechos de barro, que podemos consumirnos rápidamente como la hierba seca, en otras palabras, débiles, no contiende para siempre con el hombre y en vez de abandonarnos en Su infinita fidelidad y misericordia de amor expresa: 18 He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados; (Isaías 57:18).

El versículo 16 del capítulo 57 da esperanza y oportunidad para prontamente buscar el perdón de nuestro Paciente y Amoroso Creador. Él perdonara instantáneamente al que se arrepiente de todo corazón. Dios no deja al Alma quebrantada divagar por mucho tiempo ya que su aliente desfallece velozmente.

Por mucho tiempo hemos andado en nuestros deseos carnales y mundanos. Nuestro Padre Celestial nos ha provisto de Su Hijo Jesucristo como fuente de Consuelo para sanarnos y restaurarnos. Toma la oportunidad hoy y arrepiéntete de tus rebeldías; regresa si te has desviado y sentirás el perdón inmediato de tu Creador. Ese Padre Eterno que te ama de tal manera (Juan 3:16).

Escuchemos la voz del Espíritu Santo por medio de estas palabras para nuestra vida. No endurezcamos nuestros corazones (Hebreos 3:7). Salmos 81:11-16 pronuncia:

Pero mi pueblo no escuchó mi voz;
Israel no me obedeció.
12 Por eso los entregué a la dureza de su corazón,

para que anduvieran en sus propias intrigas.
13 ¡Oh, si mi pueblo me oyera,
si Israel anduviera en mis caminos!
14 En un momento yo subyugaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen al Señor le fingirían obediencia,
y el tiempo de su castigo sería para siempre.
16 Pero yo te alimentaría con lo mejor del trigo,
y con miel de la peña te saciaría.

 

Escucha hoy la Voz del Espíritu Santo y sálvate. 

Saturday, December 9, 2023

No Espere Al Final De Tu Vida

40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino (Lucas 23:40-42).

Muchos de nosotros recordamos cuando decidimos recibir y aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor, pero quizás nos hemos olvidado cuantas veces se nos predicó a Cristo antes de ese día. Por lo tanto, no debemos preocuparnos ni molestarnos cuando predicamos a otros y nos rechazan de una manera u otra. Seguimos orando para que el Espíritu Santo avive las semillas del Evangelio sembradas y plantadas en los corazones. Lastimosamente, como el ladrón a la derecha de Jesús, muchos esperan hasta el último suspiro de su vida para reconocer al que siempre estuvo a su lado esperando que Le siguiera. Viviendo vidas de acuerdo a sus deseos lujuriosos sin disfrutar, ni por un momento de su existencia, las bendiciones otorgadas aquellos que creen y obedecen a Dios, siguiendo a Su Cristo, Jesucristo.

Jesús le aseguro a Sus discípulos que todos aquellos que ponen sus vidas en Su mano; en el labrado, dejando los deseos personales, incluso familia, gozaran de los beneficios del Reino Celestial tanto en la tierra como en el cielo – la eternidad (Mateo 19:29-30 explicado).

Cuando conocemos al Cristo y Su amor revelado en la Cruz y somos llenos del Espíritu Santo, empezamos a lamentar el por qué no caminamos con Jesús desde la primera vez que se Nos dio a conocer. Exhortación es debida para aquellos que han recibido a Jesucristo, pero aún no lo han hecho Señor de sus vidas. Estos no están gozando de la completa plenitud del Reino Celestial en la tierra. A Jesús no solo se le reconoce como Salvador, sino también se le da la Señoría de nuestra vida.

La Paz que sobrepasa todo entendimiento procede del Padre, por lo tanto, se considera como una de las bendiciones Divinas. Poder amar a nuestros enemigos, aquellos que nos causan estragos, es un prodigio de Dios, ya que el ser humano solo desea venganza y destrucción para aquello que le dañan deliberadamente. A veces pensamos que los beneficios Divinos son cosas materiales, pero lejos de la realidad. Los beneficios Celestiales más significativos que podemos considerar son los espirituales. Tales como vivir bajo la cobertura del Padre; saber que nos espera una mejor vida con Cristo; el Espíritu Santo con y en nosotros; acceso a los Dones espirituales; la gran familia cristiana orando los unos por los otros, y muchos más.

La idea de estar en el lugar del ladrón que murió al lado de Jesús, y como desperdicio su vida, sabiendo del Maestro y no seguirlo aterroriza. Ahora en la cruz, quizás minutos antes de morir, recibe la revelación de quien es Jesús. Aunque Jesús le dijo que estaría con El en el Paraíso, ya que en su último respiro le reconoció, este vivió una vida perdida y sin frutos.

Hermano, tu que conoces a tu Salvador, hazlo tu Señor y considera vivir seriamente y dedicado a Él y lo que nos comandó (Marcos 16; Mateo 28) continuar.  

Y tú, que aun estas considerando hacerte santo por ti mismo antes de venir a los pies de Cristo, decídete ya. Mucho se te ha predicado el Evangelio, y aun leyendo este artículo no es una coincidencia. Tu nunca podrás santificarte, este es el trabajo del Espíritu Santo. Tu deber es decir Si al llamado que Jesucristo te hace y hacer obras de arrepentimientos, pasando hacia adelante ese Evangelio que se te predico a ti. Jesús anda buscando enfermos, débiles, sucios, pobres de espíritu, desahuciados, para limpiarlos, sanarlos, santificarlos y usarlos para El, que continúen el trabajo de evangelización. Los discípulos no eran santos, eran enfermos, leprosos del alma, hombres común y corrientes. No tenían nada en particular, pero al venir al Maestro, los hizo Sus discípulos, les dio vida y propósito. Estos cambiaron al mundo, hasta el día de hoy. Pero solo en las Manos del Maestro y con la ayuda del Espíritu Santo podemos lograr lo que los Discípulos lograron. Así que decídete por Cristo hoy, no espere el día final de tu vida; tu último suspiro.

 

 

Sunday, December 3, 2023

No Es La Fe El Problema

 Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla; Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.  Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña; 17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; 18 fue a él a quien se le dijo: En Isaac te será llamada descendencia. 19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir (Hebreos:4,7.8.9.17.18.19LBLA). Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe (Romanos 12:6). 14 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? 26 Porque, así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta (Santiago 2:14, 26).

No es la fe lo que nos falta sino aplicarla.

Continuamente nos llenamos de orgullo al decir que tenemos fe en Dios ¿qué es tener fe en Dios? la fe no es algo que solo se dice, sino que se hace. Nuestro Padre Celestial es muy claro en identificar los que tienen fe, “si me obedece.” Los que tienen fe obedecen y hacen.

Leyendo estos versos Bíblicos podemos identificar el denominador común…hacer, usar, actuar. Santiago es más claro al decir “la fe sin obras es muerta” por lo tanto, la fe debe llevarnos a una acción. La fe sin acción es solo confianza. En el libro de Colosenses 1:3, el apóstol Pablo alaga a los hermanos de Colosa por sus obras en fe, 3 “acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.” En las cartas del apóstol Pablo, el no solo se refiere a los de Colosas, sino que siempre exhorta activar y mostrar la fe de algún modo. Este le dice a su discípulo Timoteo que se asegure de mantener una buena conciencia, lo cual es parte de la fe, y resalta que “por no haber tenido una buena conciencia algunos fracasaron en la fe… (1 Timoteo 1:19). La fe debe creer buena conciencia ya que desea agradar al Consumador de esa Fe. La fe es acción, no vanas palabras para que los demás se enteren de quien eres. Jesús nos dice que si vemos a alguien con hambre le demos de comer, con frio, le ofrezcamos un abrigo; en la cárcel debemos visitarle, más aún nos ordenó ir por todo el mundo predicando Su Evangelio. Por lo tanto, la fe dicha y no hecha es solo una portada. El Evangelio no se va a predicar solo, ¡debes predicarlo tú y testificar de su poder! Debemos ir, caminar, hablar, ejecutar, evidenciar la fe que creemos.

La fe debe ser ejercitada. La demostración de creerle a Dios es un modo operandu; debe gestionarse; dar frutos y resultados visibles, evidentes.

La fe no puede ser heredada, mucho menos forzada. Muchos tienen una fe “fingida” para adquirir propias aventuras y hazañas; recibir aplausos de hombres, sirviendo su propio ego. Otros fingen tener fe para manipular y adquirir ganancias. La fe de apariencia es revelada en su falta de obras. La Biblia recuerda que por nuestra fe nos conocerán, ¿cómo nos conocerán? Porque la fe lleva frutos, obras de arrepentimiento. La Palabra dice que tenemos niveles de fe dado por el Padre. Entonces, ¿cómo se determina el nivel? ¿No es por las acciones? ¿Por los frutos que le siguen?

En 2 Timoteo el apóstol Pablo exalta la fe de su estudiante:trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (1:5). El apóstol acentuó este concepto de “fingida” porque también existe la fe falsa. Timoteo no heredo la fe de su abuela ni de su madre, pero al estar cerca de ellas y verlas actuar, decidió seguir la creencia de ellas.

La fe debe aplicarse. Similar al testimonio no hablado, la fe se categoriza por obras y acciones voluntarias y con gozo – sin planificación ni premeditación. Las obras de la fe son automáticas, espontaneas ya que está arraigada al corazón. La definición de testimonio es la acción sin hablalo que haces dice mucho más que lo que dices. Santiago 2:18 relata:  Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” Parafraseando lo que Santiago escribió, muéstrame tu falta de fe sin obras, y yo te ensenare mis obras por la fe. Por consiguiente, no te mientas tú mismo diciendo que tienes fe y no necesitas hacer obras. Excusando tus acciones al decir que la Salvación es por Gracia. Es cierto, la Salvación es por Gracia, pero los frutos de la Salvación son las obras por fe. Jesús modela y ensena obras de amor y compasión en La Cruz. Nosotros también debemos mostrar obras de fe y arrepentimiento.

Tener fe y creer no es el mayor problema…ejecutar la fe en evidencias lo es. ¿Qué harías si Dios permite que satanás te quite todo como le quito a Job? ¿Cuál sería tu reacción si todo lo que consideras valioso lo pierdes? ¿Cuál es tu actitud ante los obstáculos de la vida? ¿Que sale de tu boca y hacia donde te diriges cuando las cosas no te salen como desearías? Las respuestas a estas preguntas te indicaran donde estás en tu fe.

Sunday, October 15, 2023

Mientras Cristo es Exaltado en Ti

 “Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya” (Juan 3:30)

Mientras tu relación con el Padre aumenta, tus imperfecciones van siendo más revelado. Al principio de la conversión el Padre es paciente y espera el momento de crecimiento espiritual, donde el creyente se ha desarrollado y madurado en su caminar cristiano. El Padre desea que lleguemos a la plenitud de Su Hijo, y para eso necesita santificarnos de adentro hacia afuera. Con esto caminando en santidad, reflejando a Cristo en todo lo que hacemos; donde ya no vivimos nosotros sino cristo en nosotros; viviendo vidas de obediencia.

La santificación es un proceso. En ese proceso el Espíritu Santo comienza revelando todas las áreas que necesitan purificación, sanidad y santificación. Esas áreas que requieren ser entregadas a Cristo; áreas que ni aun el creyente sabía que estaban vigentes en su corazón y que súbitamente dominaban en el Alma. 

Durante la santificación, el Alma empieza a revelar sus iniquidades, males, dolores y pecados ocultos. Damos gratitudes al Padre por no revelar esos males internos cuando estábamos inmaduros, recién convertidos en el primer amor. Agradecemos a Cristo porque solo en El, el Padre tiene la misericordia y paciencia de llevarnos mediante el proceso de purificación. Debemos permitir ser dirigidos por el Espíritu Santo mientras se nos revelan las impurezas que aún existen en nuestro interior, aceptando nuestra realidad espiritual y agradeciendo el proceso de santificación. En vez de sentirnos impuros o culpables, debemos arrepentirnos por cada pecado oculto o área mostrada por el Espíritu Santo que necesite purificación o sanidad interior. Esto incluye pedir perdón y perdonar a las personas que hemos herido y dañado y las que nos han dañado a nosotros. Mostrar nuestra vulnerabilidad en el proceso es difícil, especialmente para aquellos que aun llevan orgullo en su corazón.

Vergüenza y culpabilidad son sentimientos muy molestos. Es difícil enfrentarse cara a cara a esos sentimientos y las emociones que le acompaña. Aflicciones y congojas rebosan el corazón, por lo cual es difícil enfrentar esos pecados vergonzosos de los cuales participamos antes de entregar nuestras vidas a Cristo. Ahora que estamos en Cristo Jesús, comenzamos a ser redargüidos por el Espíritu Santo y nos re-encontramos con un Alma herida, dañada, maltratada, adolorida o llena de vergüenza y culpabilidad. Una Alma que necesita a Cristo para ser sanada, libertada y santificada así poder cumplir el propósito por el cual fue creada y apartada para salvación y vida eterna.

Es importante aclarar que, aunque el proceso de santificación puede ser doloroso al encontrarnos con nuestros pecados y heridas más internas, el propósito de este proceso no es de juzgar o hacerte sentir mal. Al contrario, es para completa liberta del Alma. Una Alma completamente libre puede adorar con libertad. La Palabra de Dios nos dice “…conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32). Entendiendo y reconociendo las ataduras internas que nos han mantenido regresando al mismo pecado o depresión mental y emocional liberta al individuo. Esto sucede si sabe usarse para el proceso de liberación, purificación y santificación. Lastimosamente, muchas veces, cuando el Espíritu revela lo íntimo de nuestra Alma; de donde surge nuestros males, algunos resultan en venganza. Por consiguiente, el Padre solo muestra estos males internos cuando tenemos la madurez espiritual y cercanía con El para que podamos vencer durante el trascurso.

Mi amado hermano en la fe, no te sientas abrumado cuando no entiendes porque sigues pecando deliberadamente. Solo ve a la presencia del Padre y permite que el Espíritu Santo te revele el pecado de Acá (Josué 7 - males que tenemos arraigados que no nos permiten ganar las batallas de la vida). Luego entra a cuenta con Dios en arrepentimiento. Ese es el propósito de la revelación, arrepentimiento. Luego del arrepentimiento viene la sanidad y finalmente eres libre. Veras que mientras más descubre tus males, más libre eres. El proceso de santificación depende de tu nivel de receptividad a este. Ojalá que tu proceso sea corto, el mío ha sido largo. Pero ya no existe culpabilidad ni vergüenza, solo siento el Amor del Padre tratando con mi vida ya que El desea que estemos cerca. Te exhorto mi hermano que reciba la corrección y sentirás el Amor del Padre en el proceso. Vamos escalando peldaños en cada proceso que vencemos. Lo importante es que no estamos solo, Él está con nosotros en cada paso y batalla que tenemos. Las victorias son de Él. Asegúrate siempre de darle las gracias por cada victoria que logras.

Te deseo un hermoso proceso con el Espíritu Santo.

Saturday, October 14, 2023

Arrepentíos y Convertíos Arrepentíos y Convertíos Arrepentíos y Convertíos

“Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor”, (Hechos 3:19).

2 Respondiendo Jesús, les dijo¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. 4 ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5 Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13: 2-5 LBA).

Muchas veces, el proceso de ser un auténtico cristiano podría resultar en varios pasos, podemos decir que requiere pujos. El pasaje de Marcos 8: 21-25 muestra una de las formas Jesús obro una sanidad, “Llegaron a Betsaida, y le trajeron un ciego y le rogaron que lo tocara. 23 Tomando de la mano al ciego, lo sacó fuera de la aldea; y después de escupir en sus ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: ¿Ves algo? 24 Y levantando la vista, dijo: Veo a los hombres, pero los veo como árboles que caminan. 25 Entonces Jesús puso otra vez las manos sobre sus ojos, y él miró fijamente y fue restaurado; y lo veía todo con claridad.” También es digno de mencionar el pasaje de Job cuando le dice al Padre, “de oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven” (Job 42:5).  A veces esto sucede con algunos creyentes, necesitan pasos y pujos para conectarse y arraigarse a la Vid.

Como todo creyente debe conocer, el reconocimiento de Jesús, quien es El y a que vino a la tierra es el vital paso para ser llamado cristiano. Ya que algunos catalogan a Jesús como un profeta más. Este credo, habiendo recibido la revelación de Jesucristo, produce contrición de espíritu. El corazón se abate de tal manera y ríos de aguas vivas surgen. El Alma se aflige y reconoce que ha estado muerta en pecado y que requiere un cambio. El Alma tiene como entendido que esto solo sucede con una genuina confesión de Fe en Cristo Jesús; no una confesión de labios (Mateo 15:8) sino de lo más profundo del Alma. Después de esta confesión, la mente, la actitud, y el comportamiento comienzan a ser transformados, y este nuevo hombre empieza a vivir una vida dirigida por el Espíritu Santo. Penosamente, aun después de recibir esta revelación y de hacer la confesión de fe muchos perecen, regresando a su vieja manera de pensar y vivir. A estos le hizo falta convertirse de corazón. Podríamos teorizar, que a muchos le llega el remordimiento primero, luego el arrepentimiento y luego la conversión.

Para muchos la conversión es inmediata. Mientras que, para otros, es un proceso. Observamos algunos creyentes seguida su confesión de fe, surgen cambios drásticos, mientras que otros duran tiempos para dar frutos de arrepentimientos y conversión. Es importante señalar que, para lograr vencer el Mundo, la Carne (el cuerpo) y sobre todo a los dardos satánicos es necesario la conversión (claro la llenura del Espíritu Santo es indispensable). Existen muchos creyentes que se conducen semejantes a los gentiles. Van de aquí para allá, como las olas del mar; son tibios y tienden moverse y pasar de un extremo a otro fácilmente, profesar otras religiones. Es obvio que estos no se han convertido de corazón, y por lo tanto se le ha hecho difícil el Evangelio. Los ambivalentes son muy notorios; sus vidas son tambaleante y son débil para caer en tentaciones. Sus conductas confunden a los no creyentes, y pueden ser piedras de tropiezo para que otros vengan al Evangelio.  

Hechos 3:19 hace el parentesco y exalta la diferencia que existe entre estos dos términos. Un ejemplo del que está arrepentido, pero le falta la conversión, es que cree que es salvo por obras. Este vive su vida tratando de agradar a Dios haciendo sacrificios materiales, incluyendo sacrificios corporales. Contrario, el convertido sabe que es salvo solo por Gracia (Efesios 2:8) y que no existe sacrificio alguno que lo lleve a ser aceptado ante el Padre, solo Jesucristo Hijo y Su sacrificio en la Cruz del Calvario.  

En el Evangelio de Juan 1:14-16 leemos lo primero que Jesús exhorto al emprender Su ministerio: 14 Después que Juan había sido encarcelado, Jesús vino a Galilea proclamando el evangelio de Dios, 15 y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio.”  En el versículo 16 leemos el llamado a los primeros discípulos. Estos hombres estuvieron con Jesús desde el principio de Su ministerio, aun así, algunos de ellos le fallaron. También estudiamos que otros fueron convertidos desde el principio. Posteriormente al Pentecostés, muchos de estos se consolidaron en la Fe de Jesucristo y algunos fueron mártires. La conversión lleva al martinismo, ya que “ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.”

Sin conversión no hay frutos de arrepentimiento genuino. Asegurémonos que estamos verdaderamente en la Vid, y que el Maestro no nos eche fuera y diga “sal, no te conozco” o que te saquen de las bodas porque andas con ropas manchadas (Mateo 22:11). Lucas 13:25-27 describe una escena muy triste. Muchos pensaban que eran parte de la familia, pero resulto que eran desconocidos: 25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. 26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. 27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

Si estamos en Cristo Jesús, entonces estaremos trabajando para Su Reino y no para el nuestro. Predicando el Evangelio a tiempo y fuera de tiempo, marchando hasta los últimos confines de la tierra llevando este mensaje de Vida, y vida eterna.  Mateo 7:21-23 documenta las palabras de Jesús hacia aquellos falsos seguidores: 21 No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros[a]?». 23 Y entonces les declararé: «Jamás os conocí; apartaos de mílos que practicáis la iniquidad».

Podemos engañar a todos, pero nunca a Dios…por sus frutos los conoceréis. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano (Juan 10:27-28)


Sunday, October 1, 2023

Tengo Mi Remanente

18 Pero dejaré siete mil en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado (1 Reyes 19:18 v. LBLA).

Leyendo Las Escrituras observamos que Dios siempre se surte de relevos que continuaran Su plan. Dios nunca es sorprendido ni manipulado por los que se retiran u objetan trabajar con Él, sea por miedo, cansancio, o simplemente falta de fe. Recordemos que no somos indispensable; no somos los único que existimos para cumplir el propósito de Dios.  El versículo 16 del capítulo 19 1 Reyes relata lo que Dios le dice a Elías cuando este pensaba que solo quedaba el: “y á Eliseo hijo de Saphat, de Abel-mehula, ungirás para que sea profeta en lugar de ti.”

Como profeta de Dios, Elías tenía una relación cercana con Dios. Por un momento se le olvido con quien hablaba y tuvo la intrepidez de decirle a Jehová que era el único remanente para seguir el propósito de Él.

1 Reyes 19 también presenta la escena en la que Elías sale escapando de Jezabel. En los versículos 9 y 13 (dos veces) Dios le pregunta a Elías ¿qué haces?, y las dos veces Elías le responde lo mismo: 10 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela. 14 Y él respondió: He tenido mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para quitármela. Cuando leemos el capítulo completo (1 Reyes 19), notamos que Dios invita a Elías a salir de donde esta e ir al monte y encontrarse con El. Luego le hace la misma pregunta del versículo 9: “que haces aquí Elías.” Elías responde lo mismo (v.14), pero esta vez Dios es más directo, dándole ciertas instrucciones a seguir y le afirma Pero dejaré siete mil en Israel, todas las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado” que seguirán adelante con Su propósito.

En Su amor y misericordia, Dios da oportunidad que meditemos lo que pensamos de nosotros mismo. A veces pensamos tan alto de nosotros (orgullo, altanería, etc.) y Dios nos trae a la realidad de nuestra humanidad y fragilidad. También nos hace recordar Su Majestad y Poder. Luego nos pregunta de nuevo, a ver si hemos recapacitado y cambiado de opinión acerca de quiénes somos. Sabemos que Dios detesta al soberbio y orgulloso, pero se deleita en el humilde de espíritu. Elías mantuvo la misma perspectiva de él, contestando lo mismo la segunda vez y Dios lo enfrento.

En nuestras relaciones humanas a veces olvidamos con quien estamos hablando. Algunos se asocian e interactúan con presidentes de organizaciones o incluso de naciones. En esas comunicaciones, al ser tan cercana la relación, se puede cometer la imprudencia de olvidarse del poder que tiene esa persona (s). Elías cometió el error de olvidarse con quien hablaba, y como Elías somos muchos en la Iglesia de Jesucristo. Creyéndonos que somos los únicos salvos que tenemos la revelación de la Biblia. Este espíritu religioso y altanero existía en los tiempos de la Iglesia Romana Católica. Esta pensaba que solo ella tenía la verdad del Evangelio. Por consiguiente, cometiendo desastrosos hechos hacia aquellos que eran de diferentes creencias y denominaciones.

Mucho no ha cambiado. En esta era, algunos Concilios y Congregaciones se consideran como los únicos que tienen La Verdad del Evangelio de Jesucristo. Esto es dentro de los mismos protestantes, Pentecostales y Evangélicos. Muchos han olvidado que el Reino de Cristo es mucho más grande y extenso que un concilio o una congregación local. La Iglesia de Jesucristo es global, no local, y tiene UNA SOLA CABEZA…JESUCRISTO. Dentro de La Iglesia existe un remanente que escucha y cumple los deseos del Padre. Estos están esparcidos por todo el planeta terrestre, no en una sola localidad u organización (concilio).

Debido a esta creencia, observamos la desunión que existe en La Iglesia. Pastores, congregaciones y concilios en enemistades; conflictos doctrinales, comunicaciones perniciosas, y en completa oposición. Con esto afectando la predicación del Evangelio y el crecimiento de La Iglesia, y cuando los gentiles observan estos conflictos dentro de la Iglesia no desean integrarse. Nosotros mismo somos piedras de tropiezo para que los gentiles vengan a Cristo. Muchas congregaciones no permiten que hermanos recién llegado a sus congregaciones trabajen en ningún ministerio hasta que no pasen por sus discipulados/escuelas - aun este hermano trae carta de recomendación de su pastor anterior. Estos ministerios están quietos, sin actividad, solo como oyentes hasta que no pasen por la escuela de doctrina de dicha congregación/concilio, y esto solo porque vinieron de otros concilios o denominaciones. Se tiene por entendido que todo nuevo agregado debe mostrar frutos de obediencia y un genuino deseo de trabajar en la obra, pero si trae carta de recomendación, lo cual es bíblico, se le debe dar oportunidad de trabajar en el Ministerio local.  Especialmente, cuando el Espíritu Santo, da confirmación de él/ella. Un pastor de Dios, puede discernir las personas que el Espíritu Santo añade a su ministerio.

Hasta que no regresemos a los cimientos antiguos, entendiendo que somos UNA IGLESIA, Cristo como Cabeza, Señor y Dueño de Ella, no veremos crecimientos espirituales en nuestra vida personal y mucho menos en el ministerio. Siempre estaremos derrotados y frágiles espiritualmente. Satanás toma ventaja de estos problemas internos, susurrando la mente y corazones de líderes para que continúen las divisiones y diferencias entre ellos. Prueba de esto, es que muchos hermanos de diferentes congregaciones no se saludan con el saludo cristiano (Dios te bendiga) ya que consideran que solo sus congregaciones son de Cristo. Si el Espíritu Santo evaluara las congregaciones, así como lo relata el libro de Apocalipsis en sus primeros capítulos ¿qué diría a estos concilios y congregaciones? ¿Qué le diría a los pastores y líderes? Muchas sorpresas habrán. Así cuando lleguemos al Tribunal de Cristo.

En Juan 17 encontramos la oración de Jesús al Padre y como enfatizo la unión y su importancia entre los miembros: 20 Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. 26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (versos 20-26). En el libro de Los Hechos encontramos las proezas del Espíritu Santo por medio de los discípulos. Antes de esas hazañas, leemos la unidad entre los hermanos y como tenían todo en común (Hechos 4:32-36). Lo más observante es como el Espíritu Santo descendió sobre ellos en Pentecostés, donde estaban todos unánimes, unidos, en un solo espíritu. En ese espíritu, el Espíritu añadía cada día a La Iglesia de Jesucristo creyentes, y La Iglesia crecía desmedidamente (Hechos 2

La Iglesia es UNA y CRISTO la CABEZA. La encomienda a La Iglesia es continuar el trabajo de Jesucristo y Su Discípulos, la predicación de la Buena Nueva (el Evangelio) de Salvación a TODA la humanidad para Vida Eterna. Regresemos a los fundamentos de Cristo, claramente establecido en La Biblia, ¡entonces veremos los gentiles ser añadidos a La Iglesia por el poder del Espíritu Santo y el regreso de nuestro Señor y Salvador Jesucristo!


La Necesidad De Un Deuteronomio

(Deuteronomio 1-34) En este libro del Antiguo Testamento, Moisés repasa la Ley que Dios establece con Su Pueblo antes de entrar a la Tierr...