Sunday, May 17, 2020

HABLA A TU ALMA


“BENDICE, alma mía á Jehová; bendigan todas mis entrañas su santo nombre.Bendice, alma mía, á Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.Él es quien perdona todas tus iniquidades,El que sana todas tus dolencias;El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila” Salmo 103:1-5 (SRV-BRG)


El rey David entendía la necesidad de platicar de continuo a su Alma. En especial instruirla acerca de su Creador. Cuando el Alma se olvida quien la formo, tiende enorgullecerse; tornarse soberbia, rebelde, creyendo que Es una entidad privada, sin dueño, buscando independizarse. David le exhorta y recuerda alabar a su Dios incesablemente, enfatizando los beneficios de la alabanza.

Cada persona pelea sus batallas de manera diferente. Algunas oran, otras interceden, ayunan, hacen cilicio (despojarse de comodidades, incluso del celular), y otras adoran. David era un adorador, por lo tanto, el usa la Alabanza y Adoración para acercarse a Jehová su Dios, buscando ayuda y descanso.

La práctica de hablar al Alma es sumamente importante. Debemos recordar que somos un Alma, que vive en un Cuerpo y tiene espíritu. Ese espíritu es que le da vida (respiro de Dios). Jesús vino a salvar Almas. Cuando el hombre fallece/muere, el espíritu regresa a quien lo dio – a Dios.  El Alma es la que se salva o pierde. El Espíritu Santo se comunica con el hombre a través de su espíritu. Cuando el Alma anda perdida, permanece en lucha constantemente con el espíritu para que no se comunique con el Espíritu Santo. El estudio de la moral le llama al espíritu del hombre Conciencia y Super Ego.   

En tiempos de invierno, valle/estrechez, ansiedad, depresión, tristeza, desolación/desierto, habla a tu Alma y recuérdale quien es su Dios. Mientras estemos en este vaso de barro, que llamamos cuerpo, experimentaremos angustias y desesperación. Debemos tener como practica hablarle de nuestro Salvador Jesucristo a todo que causa estrago, sea angustia, desesperación, enojo, ira, debilidad, tentación, maledicencia, enfermedad.

Habla a tu Alma como si hablaras a alguien que tienes en alta estima; que amas, que valoras; que deseas el bien. Cuando sea necesario exhórtala, amonéstala, ensálzala (cuando hace lo bueno). En 2nd Timoteo 4, Pablo le insta al joven ministro que sea exigente, persistente, constante. De igual manera, debemos serlo con nuestra Alma: redargüirla, reprenderla; exhortarla con toda paciencia y doctrina (4:2). Instarla a tiempo y fuera de tiempo (cuando este bien y cuando este mal) para que se administre de acuerdo con las instrucciones cristiana y pueda llegar a la victoria de vida eterna con Jesucristo. Nunca te canses de platicar con tu Alma y recordarle quien es Su Dios y Salvador.

“ALMA MIA ALABA A JEHOVA”

 

 


Sunday, May 3, 2020

Al Amparo del Altísimo


Al Amparo del Altísimo

“Porque hiciste del Señor tu refugio y del Altísimo tu defensa. No te llegara la desgracia, ni la plaga rondara tu tienda. Lo librare, porque se aferró a mí, lo protegeré, pues conoce mi nombre,” (Salmo 91:9-10; 14 LBLA).

El Salmo 91 es uno de los escritos Bíblicos más conocido tanto por creyentes como por gentiles. Es frecuentemente recitado por la magnitud de la protección Divina que despliega. Podríamos decir que hasta los enemigos de Dios (satanás y sus demonios) conocen de este Salmo. Los opuestos a la cruz de Cristo han escuchado de este escrito. Muchos lo colocan en sus casas (Biblia abierta, cuadros, etc.) como forma simbólica de protección, y algunos hasta lo idolatran. Este Salmo, al igual que todas las promesas Bíblicas, solo se activan, tomando acción y cumplimiento en aquellos que ponen al Altísimo por su habitación.

Dios no puede ser burlado. El conoce los corazones y sus intenciones. Existen personas que usan El Libro (La Biblia) de forma errónea, para “espantar los espíritus malos” o para “buena suerte.” Estas personas no leen la Biblia, pero creen que, si lo mantienen abierto en ciertas páginas, con esto “los malos espíritus” no penetran en sus hogares y familiares. ¡Que gran error! La Biblia se activa y se hace efectiva en aquellos que la leen y creen en Ella; que es la Palabra inefable de Dios.

La Biblia es la innegable Palabra de Dios. Muchos la cuestionan, pero “por si acaso” la usan para “espantar lo malo” de sus casas. Los que dudan de la veracidad de La Biblia, NUNCA recibirán las bendiciones que Esta ofrece. Las escrituras del Libro Sagrado son la que tiene poder…recitar lo escrito, creyendo, es lo que aleja a satanás y sus demonios. Conocimiento sin creencia no tiene efecto. Todo aquel que cree con su corazón y profesa con su boca que La Biblia es la Palabra de Dios, por fe, entonces también cree lo que Ella dice. Las promesas que Esta encierra, es para los que creen en Su Escritor; El Inspirador y lo que El revela: ¡La Salvación de la humanidad por medio de Su Hijo Jesucristo! Este entendimiento, y solo este entendimiento, te permite morar bajo la sombra del Omnipotente.

Todo el que ha hecho del Altísimo su habitación, vive bajo Su amparo. La Sombra del Todopoderoso cubre a todos aquellos que le honran en obediencia. El que hace del Altísimo su morada vive seguro, en paz, nada le causa ansiedad ni molestia. La Palabra de Dios garantiza que los que hacen del Altísimo su morada; su habitación; su lecho, ni la plaga ni la desgracia los tocara. El Padre mira La Iglesia rociada con la sangre de Su Hijo Jesucristo, por lo tanto, La Sangre de Cristo limpia el pecado del hombre que lo hace su Señor y Salvador. No existe otro Evangelio. No existe otro camino al Padre. Solo Jesucristo es la Verdad, el Camino y la Vida y nadie viene al Padre si no es por El (Juan 14:6). Porque de tal manera amo Dios al mundo que envió a Su Unigénito, para que todo aquel que cree en El no se pierda más tenga vida eterna (Juan 3:16). ¡Cristo Jesús Señor nuestro! 

¿Quieres recibir las bendiciones que declara La Biblia? Solo existe una vía, Jesucristo y Su Evangelio. Cree en El y será salvo tú y tu casa.





HABLA A TU ALMA

“BENDICE, alma mía á Jehová; Y  bendigan  todas mis entrañas su santo nombre. 2  Bendice, alma mía, á Jehová, Y no olvides ninguno de s...