Es Nuestra Fe Que Hace Que Dios Actue
Mateo 9:
2 Y he aquí le trajeron un paralítico, echado en una
cama: y viendo Jesús la fe de ellos, dijo
al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.” 18 Mientras les decía estas cosas, he
aquí, vino un oficial
de la sinagoga y se postró delante de Él, diciendo: Mi hija
acaba de morir; pero ven y pon tu
mano sobre ella, y vivirá.” 22 Pero Jesús, volviéndose y
viéndola, dijo: Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado.” 28 Y después de haber entrado en la casa, se
acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis
que puedo hacer esto? Ellos le respondieron: Sí,
Señor. 29 Entonces les tocó los
ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe.”
Los
libros de Efesios y Corintios enfatizan el poder que existe en nosotros como cristianos.
Ese poder ya está en nosotros, y para que Este se active, debemos creer que Lo
tenemos. Jesucristo dijo que moraría en nosotros, por lo tanto, Jesucristo en
nosotros es Ese Poder que tenemos. El Espíritu Santo activa la fe y el Poder
que nos ha sido dado empieza a obrar milagros y proezas. Somos el cuerpo de
Cristo. Si permitimos que El use ese cuerpo, El podrá obrar en las vidas por
medio de nosotros, pero es El en nosotros, no es obra nuestra.
La
mujer del flujo de sangre (Lucas7:50), el jefe del sirviente que estaba enfermo
en la casa, el cual le dijo a Jesús “no soy digno que entres a mi casa… (Mateo
8:8) y Jairo con su hija. Aunque le dijeron que su hija había muerto, Jesús le
dijo “solo cree.” Estas son algunas de las historias verdaderas, no parábolas,
que dan significancia de la importancia nuestro Padre Celestial otorga a la Fe.
El libro de Hebreos (capitulo 11) documenta como aquellos hombres y mujeres,
del Antiguo Testamento, conquistaron por su fe. “Cuando Jesús regrese a la
tierra, ¿encontrara fe?” Santiago 1:6 y 7 declara “pero pida con fe, no dudando
nada…No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.”
Exhorto
que lean los libros mencionado arriba para entender el poder de la fe. Dice Jesús,
que si tuviéramos fe como un grano de mostaza moveremos montañas y lograremos
lo imposible (parafraseado): 14 "Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre
que se arrodilló delante de él, diciendo: 15 Señor, ten misericordia
de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el
fuego, y muchas en el agua. 16 Y lo he traído a tus
discípulos, pero no le han podido sanar. 17 Respondiendo Jesús,
dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con
vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. 18 Y reprendió Jesús al demonio, el
cual salió del muchacho, y este quedó sano desde aquella hora. 19 Viniendo entonces los discípulos a
Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe;
porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se
pasará; y nada os será imposible” (Mateo
17:14-20).
En
Su tiempo en la tierra Jesucristo obro en los gentiles, solo por su fe, ¿cuánto
más en aquellos que Le creen a Su Evangelio y le obedecen? Activa hoy tu fe y
veras la Gloria de Dios en tu vida, familiares, y ministerio.