Sunday, March 22, 2020

Cristo Revelado

8” Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo…”
Filipenses 3:8
(RVR1960)

“¡Dejarlo TOOODO por el CONOCIMIENTO de CRISTO!” es la expresión de un hombre que sucumbe a los deseos del cuerpo y las tentaciones que el mundo ofrece. Expresiones como estas solo surgen cuando se llega a un nivel de conocimiento de la Cruz de Cristo; lo que El padeció para restaurar la relación del Padre con su Creación; impidiendo la maldición de la muerte eterna sobre la humanidad. 

En Gálatas 2:20, el apóstol Pablo señala: “con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Para el apóstol, Cristo lo era todo. El no permitía que ninguna cosa le quitara el tiempo o energía; no permitió distracción que lo desenfocara. Todo su ser, cuerpo, alma y espíritu estaban mezclados y conectado a Cristo y Su encomienda. Pablo trabajaba diligentemente para complacer a su Amado y Dueño. Él había hecho a Cristo no solo su Salvador, sino también su Señor. Esto es fundamental en el caminar cristiano. Pablo estaba persuadido con el Evangelio de Jesucristo. Por lo tanto, expreso que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ¡ni lo por venir…” lo separarían del amor de Cristo y están son declaraciones de un convencido. La convicción es la que impulsa a dejarlo todo por Cristo. Cuando Cristo le he revelado al creyente por el Espíritu Santo, una sensación de excelencia embarga y domina su Alma, y una emoción de regocijo su espíritu. En lenguaje gentil, un “hechizo,” un “encanto”, un “cupido” que con su lanza penetra el corazón.

Un cristiano de conversión genuina se expresa como el apóstol Pablo. Este posee la excelencia de Cristo; el Yo no existe, solo Cristo domina y es visible en su caminar. Testifica que las circunstancias no determinan su existir. Camina firme, y vive una vida de confianza en la fe que ha creído. Decide imitar a Cristo, amonestando todo deseo del mal que contrarresta el conocimiento de Él.

El espíritu de discernimiento, regalo del Espíritu Santo, ayuda identificar un cristiano de conversión real, ya que “no todos los que dicen Señor, Señor” son realmente trasformados. Romanos 12 habla de la nueva vida en Cristo; como debe presentarse un cristiano entendido en la realización de la salvación, señalando las normas concretas de conducta de aquel que ha perfilado y adaptado esa nueva vida. El apóstol Pablo, insta a que nos ofrezcamos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12:1 parafraseado). El conoce los beneficios y premios de este sacrificio. Uno de ellos es revelación y entendimiento de Dios Padre y Su deseo para la humanidad: “…transfórmense, renueven su interior, para que puedan descubrir cuál es la voluntad de Dios, que es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Romanos 12: 2). Otro es el amor verdadero. Amor que tanto el Padre como el Hijo nos mostraron (Juan 3:16). Cristo lo mostro en la cruz, no estimando su vida y gloria con el Padre para venir a la tierra y salvar la humanidad.

Presentémonos aprobados delante del Padre - Cristo pago el precio - como obreros que no tenemos de que avergonzarnos, usando La Palabra de verdad. No contristemos al Espíritu Santo, usando nuestros miembros para deshonra, al contrario, sacrifiquemos los deseos carnales y glorifiquemos a Cristo con todo nuestro ser – vale la pena.


La excelencia del conocimiento de Cristo; tener una relación con Él es hermoso!




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