Monday, March 3, 2014

Campo De Batalla

"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan" (Mateo 11:12).
Desde el momento que decidimos seguir y servir a Cristo entramos en un campo de batalla. Batalla contra satanás, contra la carne y contra el mundo. Satanás  equipa sus huestes para impedir la conversión, y luego de esta, refuerza su ejército para hacerle frente al nuevo convertido. Muchas veces la FAMILIA se levanta en contra de la nueva fe y vida hemos decidido seguir. Lucas 14:26 hace referencia a este punto. Muchos de las amistades se alejan; los  conyugues, los hijos se convierten en piedra de tropiezos y tribulaciones. La vida de un verdadero cristiano es un campo de batalla desde la conversión hasta la muerte o hasta que Cristo venga por Su iglesia.  Entonces, ¿cual es el beneficio de la conversión a Cristo?
Gálatas 5:22-23 relata los frutos del Espíritu que es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Pertenecer a la familia de Dios, por medio a Su Hijo Jesucristo, nos hace coherederos de los reinos celestiales. En Cristo esta la vida; la vida eterna. En Cristo no hay muerte eterna ni ley que nos sujete a sacrificios vanos; vanas repeticiones y sacrificios para agradar al Padre. En Cristo agradamos al Padre, porque en Él tiene complacencia y Él nos mira en El, por lo tanto, Él se complace de nosotros en El (Cristo). Cristo es la esencia misma de la vida. El viviente sin Él está muerto, aunque viva.  En El encontramos la sanidad del alma y del cuerpo físico (Él es el medico por excelencia); es el Consejero de consejeros – nunca revela lo revelado a Él. En Cristo estamos protegidos de las huestes de las tinieblas (satanás). En Cristo está el poder para vencer a satanás, sujetar al cuerpo (la carne) y refrenar los deleites del mundo. Cristo fortalece la iglesia para que sea triunfadora en el campo de batalla. El Espíritu Santo está en nosotros, por nosotros y con nosotros para que ese poder se manifieste. Jesucristo dejó a la iglesia las herramientas necesarias para vencer los enemigos de El, y por consiguiente de la iglesia, aquellos que pelean continuamente para que la salvación en Cristo no se efectúe en el no creyente, y para que el convertido se mantenga en santidad (satanás, la carne y el mundo).
El cristianismo es un estilo de vida. El cristiano es un embajador de Cristo. Este representa a Cristo en el mundo. La Biblia es el manual de caminar de un cristiano. El cristiano debe leer ese manual diariamente y referirse a él para conducirse y tomar decisiones. El cristiano debe comunicarse con su comando en Jefe y presentarse a Él para dar informe de lo que ha hecho, y si alguna falta o mala conducta es descubierta, debe pedir perdón por no cumplir con el manual y su trabajo de embajador. El cristiano debe pedir ayuda al Espíritu Santo diariamente y a cada instante. Él es quien revela y explica el manual para que sea entendido y realizado. El Espíritu Santo es el ayudador y consolador del cristiano; de la iglesia. Por lo tanto se le debe preguntar y consultar antes de tomar decisiones o efectuar transacciones con el mundo. El Espíritu Santo revela y manifiesta el sentir y deseo del Padre y del Hijo y de esa manera la iglesia se entera cual es la voluntad de Ellos. Por ese motivo, el cristiano debe hablar con el Espíritu Santo para conocer el corazón del Padre. En este intercambio, el cristiano recibe instrucciones básicas y específicas de lo que Jesús desea de él.
Es cierto que entramos en un campo de batalla desde que decidimos por Cristo, pero ¡vale la pena pertenecer al reino celestial! es un orgullo, un privilegio pertenecer a la familia cristiana. En Cristo saltaremos los muros y somos más que vencedores. En El todo lo podemos dominar!

 


 
 
 
 
 
 

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