18 Pero dejaré siete mil en Israel, todas las rodillas
que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha besado (1 Reyes 19:18 v.
LBLA).
Leyendo Las
Escrituras observamos que Dios siempre se surte de relevos que continuaran Su plan.
Dios nunca es sorprendido ni manipulado por los que se retiran u objetan
trabajar con Él, sea por miedo, cansancio, o simplemente falta de fe. Recordemos que no somos indispensable; no somos los único que
existimos para cumplir el propósito de Dios. El versículo 16 del capítulo 19 1 Reyes relata
lo que Dios le dice a Elías cuando este pensaba que solo quedaba el: “y á Eliseo hijo de Saphat, de
Abel-mehula, ungirás para que sea profeta en
lugar de ti.”
Como profeta de Dios, Elías
tenía una relación cercana con Dios. Por un momento se le olvido con quien
hablaba y tuvo la intrepidez de decirle a Jehová que era el único remanente
para seguir el propósito de Él.
1 Reyes 19 también presenta la
escena en la que Elías sale escapando de Jezabel. En los versículos 9 y 13 (dos
veces) Dios le pregunta a Elías ¿qué haces?, y las dos veces Elías le responde
lo mismo: 10 Y él respondió: He tenido mucho celo por
el Señor, Dios de los ejércitos; porque los
hijos de Israel han abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado
a espada a tus profetas. He quedado yo solo y buscan mi vida para
quitármela. 14 Y él respondió: He tenido mucho celo
por el Señor,
Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han abandonado tu pacto, han
derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. He quedado yo
solo y buscan mi vida para quitármela.” Cuando leemos el capítulo completo (1 Reyes
19), notamos que Dios invita a Elías a salir de donde esta e ir al monte y
encontrarse con El. Luego le hace la misma pregunta del versículo 9: “que haces aquí Elías.” Elías
responde lo mismo (v.14), pero esta vez Dios es más directo, dándole ciertas
instrucciones a seguir y le afirma “Pero dejaré siete mil en Israel, todas
las rodillas que no se han doblado ante Baal y toda boca que no lo ha
besado” que seguirán adelante con Su propósito.
En Su amor y misericordia, Dios da oportunidad que
meditemos lo que pensamos de nosotros mismo. A veces pensamos tan alto de
nosotros (orgullo, altanería, etc.) y Dios nos trae a la realidad de nuestra
humanidad y fragilidad. También nos hace recordar Su Majestad y Poder. Luego
nos pregunta de nuevo, a ver si hemos recapacitado y cambiado de opinión acerca
de quiénes somos. Sabemos que Dios detesta al soberbio y orgulloso, pero se
deleita en el humilde de espíritu. Elías mantuvo la misma perspectiva de él,
contestando lo mismo la segunda vez y Dios lo enfrento.
En nuestras relaciones humanas
a veces olvidamos con quien estamos hablando. Algunos se asocian e interactúan
con presidentes de organizaciones o incluso de naciones. En esas
comunicaciones, al ser tan cercana la relación, se puede cometer la imprudencia
de olvidarse del poder que tiene esa persona (s). Elías cometió el error de
olvidarse con quien hablaba, y como Elías somos muchos en la Iglesia de
Jesucristo. Creyéndonos que somos los únicos salvos que tenemos la revelación
de la Biblia. Este espíritu religioso y altanero existía en los tiempos de la
Iglesia Romana Católica. Esta pensaba que solo ella tenía la verdad del
Evangelio. Por consiguiente, cometiendo desastrosos hechos hacia aquellos que
eran de diferentes creencias y denominaciones.
Mucho no ha cambiado. En esta era,
algunos Concilios y Congregaciones se consideran como los únicos que tienen La
Verdad del Evangelio de Jesucristo. Esto es dentro de los mismos protestantes,
Pentecostales y Evangélicos. Muchos han olvidado que el Reino de Cristo es
mucho más grande y extenso que un concilio o una congregación local.
La
Iglesia de Jesucristo es global, no local, y tiene UNA SOLA CABEZA…JESUCRISTO. Dentro
de La Iglesia existe un remanente que escucha y cumple los deseos del Padre.
Estos están esparcidos por todo el planeta terrestre, no en una sola localidad
u organización (concilio).
Debido a esta creencia, observamos
la desunión que existe en La Iglesia. Pastores, congregaciones y concilios en
enemistades; conflictos doctrinales, comunicaciones perniciosas, y en completa oposición.
Con esto afectando la predicación del Evangelio y el crecimiento de La Iglesia,
y cuando los gentiles observan estos conflictos dentro de la Iglesia no desean
integrarse. Nosotros mismo somos piedras de tropiezo para que los gentiles
vengan a Cristo. Muchas congregaciones no permiten que hermanos recién llegado
a sus congregaciones trabajen en ningún ministerio hasta que no pasen por sus
discipulados/escuelas - aun este hermano trae carta de recomendación de su
pastor anterior. Estos ministerios están quietos, sin actividad, solo como
oyentes hasta que no pasen por la escuela de doctrina de dicha
congregación/concilio, y esto solo porque vinieron de otros concilios o
denominaciones. Se tiene por entendido que todo nuevo agregado debe mostrar
frutos de obediencia y un genuino deseo de trabajar en la obra, pero si trae
carta de recomendación, lo cual es bíblico, se le debe dar oportunidad de
trabajar en el Ministerio local. Especialmente,
cuando el Espíritu Santo, da confirmación de él/ella. Un pastor de Dios, puede
discernir las personas que el Espíritu Santo añade a su ministerio.
Hasta que no regresemos a los
cimientos antiguos, entendiendo que somos UNA IGLESIA, Cristo como Cabeza, Señor
y Dueño de Ella, no veremos crecimientos espirituales en nuestra vida personal
y mucho menos en el ministerio. Siempre estaremos derrotados y frágiles
espiritualmente. Satanás toma ventaja de estos problemas internos, susurrando
la mente y corazones de líderes para que continúen las divisiones y diferencias
entre ellos. Prueba de esto, es que muchos hermanos de diferentes
congregaciones no se saludan con el saludo cristiano (Dios te bendiga) ya que
consideran que solo sus congregaciones son de Cristo. Si el Espíritu Santo
evaluara las congregaciones, así como lo relata el libro de Apocalipsis en sus
primeros capítulos ¿qué diría a estos concilios y congregaciones? ¿Qué le diría
a los pastores y líderes? Muchas sorpresas habrán. Así cuando lleguemos al
Tribunal de Cristo.
En
Juan 17 encontramos la oración de Jesús al Padre y como enfatizo la unión y su importancia
entre los miembros: 20 Mas no ruego solamente por estos, sino también
por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que
todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean
uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado,
para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo
en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo
conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me
has amado. 24 Padre,
aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén
conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes
de la fundación del mundo. 25 Padre
justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido
que tú me enviaste. 26 Y
les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con
que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (versos 20-26). En el libro de Los
Hechos encontramos las proezas del Espíritu Santo por medio de los discípulos. Antes
de esas hazañas, leemos la unidad entre los hermanos y como tenían todo en común
(Hechos 4:32-36). Lo más observante es como el Espíritu Santo descendió sobre
ellos en Pentecostés, donde estaban todos unánimes, unidos, en un solo espíritu.
En ese espíritu, el Espíritu añadía cada día a La Iglesia de Jesucristo
creyentes, y La Iglesia crecía desmedidamente (Hechos 2
La Iglesia es UNA y CRISTO la CABEZA. La encomienda
a La Iglesia es continuar el trabajo de Jesucristo y Su Discípulos, la
predicación de la Buena Nueva (el Evangelio) de Salvación a TODA la humanidad
para Vida Eterna. Regresemos a los fundamentos de Cristo, claramente
establecido en La Biblia, ¡entonces veremos los gentiles ser añadidos a La
Iglesia por el poder del Espíritu Santo y el regreso de nuestro Señor y
Salvador Jesucristo!